GEOLOGÍA

GEOLOGÍA DE CASTRILLO TEJERIEGO

(VALLADOLID)

 

 

 

 

 

 

Subida al Páramo desde Valdenebrera, considerado Punto de Interés Geológico.

 

 

 

Jesús Rey de la Rosa

Licenciado en Ciencias Geológicas, Universidad Complutense, Madrid.                         

Ingeniero Agrícola, Universidad Politécnica, Madrid.

 

 

Introducción

 

La Geología es la Ciencia que estudia la Tierra, como producto básico e inicial de todo el conocimiento y economía de nuestros recursos, incluidos los de Castrillo Tejeriego. Con esta idea, para ayudar a mejor conocer Castrillo, se describen sus rocas (estratos o capas) y sus edades (Estratigrafía); se indica qué posibles movimientos han podido tener éstas después de su depósito (Tectónica, Neotectónica); se expone cómo se ven actualmente en superficie (Geomorfología); se enumeran los recursos que pueden tener (Geología económica); se matiza cómo condiciona la realización de obras civiles (Geotecnia); y por fin se indica qué punto es considerado más característico en este término municipal (P.I.G., Punto de Interés Geológico).

 

Aclarar, que los tiempos en Geología se miden en millones de años (M.A.), teniendo la Tierra 4.000 M.A., que los dinosaurios desaparecieron hace 65 M.A., que las rocas conocidas en Castrillo se depositaron en lagos y lagunas hace unos 14 M.A. (Terciario, Mioceno medio), que hace unos 2 M.A. pasaron a formarse ríos (desarrollo fluvial del Jaramiel y los barcos y barquillos asociados), con edad aproximada de presencia del hombre, sin matizar desde los iniciales homínidos, hace unos 2-4 M.A.

 

La Geología tiene sus propias palabras y términos que, como en toda especialidad, a veces no son muy comprensibles, por lo que aquí se pretende efectuar una mínima explicación de qué representan. También decir, que a veces la Geología hace propias determinadas palabras locales, como son Páramos, Cuestas o Navajos.

 

Con inicio de estudios geológicos desde finales del siglo XIX, es a partir de 1915 cuando se tienen noticias más documentadas con las investigaciones y reconocimientos geológicos llevados a cabo por E. Hernández Pacheco, continuando hasta la cartografía geológica a escala 1:50.000 efectuada en 1997 por el Instituto Tecnológico GeoMinero de España (Mapa Geológico Nº 344, Esguevillas de Esgueva, y Nº 373 Quintanilla de Onésimo), con los trabajos de campo llevados a cabo en 1990-1991, dentro del Proyecto MAGNA a nivel nacional, y de cuyas investigaciones y aportaciones generales o particulares se basa principalmente esta divulgación geológica. Junto a los estudios citados se han realizado otros más especializados, hidrogeológicos, petrolíferos, mineros, o los llevados a cabo para los desarrollos de ingeniería civil, urbanismo, obras lineales…, por Universidades (especialmente las Facultades de Ciencias Geológicas de Madrid y de Salamanca), organismos administrativos (Confederación Hidrográfica del Duero;  Fomento, Agricultura y Medio-ambiente de la Junta de Castilla y León…), así como los que con carácter público o privado ocasionalmente han estudiado y evaluado sus recursos.     

 

Regionalmente su Geología se ubica en la zona central de la cuenca y depresión del Duero, con un origen tectónico que, a partir del período Cretácico, pasa de un desarrollo marino a otro continental, con depósitos y rellenos de materiales fluvio-lacustres desde el Oligoceno hasta la actualidad, de los que afloran los miocenos más recientes y se desarrollan los erosivos cuaternarios con o sin depósitos. Estos se depositaron sobre los preexistentes paleozoicos y mesozoicos, que hoy constituyen los materiales basales a centenares o incluso miles de metros de profundidad.

 

 

 

 

 

El término municipal de Castrillo Tejeriego presenta una fisiografía plana en su zona norte (“el Páramo”), con altitudes de hasta  880 m en Las Brocadas y Llanillos, disminuyendo en la zona de las cuestas con fuertes relieves, hasta llegar a un mínimo de 800-780 m en la vega del arroyo Jaramiel, y terminando con otro máximo en la zona sur (el denominado ”monte”), con 883 m en Atalayas (“Punto de mira”, con su control geográfico del I.G.N., actualizado hace unos años en otro situado muy próximo).

 

La red hidrográfica está principalmente drenada por el arroyo Jaramiel y sus pequeños afluentes (Valdenebrera y Carrapiña, en la margen derecha) y Chopón (en la margen izquierda), y con menor desarrollo Valdiguiente, Valdurrio, Valdebellida…, con direcciones dominantes en el Jaramiel E-O, pasando a ser NEE-SOO a partir del núcleo urbano. El arroyo Jaramiel nace, dentro de la misma provincia, en Piñel de Arriba (900 m de altitud, meseta de las Pinzas) y desemboca en Tudela de Duero en la margen derecha del río Duero (700 m), situándose el núcleo urbano de Castrillo hacia la mitad de su recorrido.

 

La red fluvial plio-cuaternaria se estableció sobre las rocas más elevadas, y también más resistentes, calizas de los páramos, continuando sobre las margas y yesos en las características cuestas, y finaliza en la base del actual Jaramiel, acompañado de los desarrollos fluviales con formación de suaves terrazas y glacis en su margen izquierda, y los finales depósitos aluviales en el fondo del valle y de los principales afluentes.

 

El clima es mediterráneo templado a fresco, seco a semiseco (400-600 litros anuales), con temperatura media anual de 10-12oC, fríos inviernos, con frecuentes heladas, y veranos con bruscos cambios de temperatura,  desde horas tórridas del mediodía a frías en las noches. 

 

Los cultivos y aprovechamientos agrícolas son de secano con cereales (ocasionalmente regados) y leguminosas; y en menor grado de regadío de remolacha, alfalfa y en pocas ocasiones patata y productos de huerta. Pinos repoblados hacia 1980 en terrazas, para contrarrestar la intensa erosión producida en las laderas (principalmente intensos acarcavamientos). Anecdóticas encinas y robles, que hasta el siglo XIX cubrían el monte. Ocasionales arbolados de álamos y unos pocos frutales, con anteriores viñedos retirados desde la década de 1960. A mencionar varios antiguos colmenares establecidos en las laderas orientadas al mediodía y rodeados de romeros.

 

 

 

ESTRATIGRAFÍA

 

Comentario: La provincia de Valladolid es la única en España que sólo presenta sedimentos geológicos no plegados, por lo tanto relativamente recientes y posteriores al plegamiento Alpino que originó las montañas periféricas a la meseta Norte (Cantábrica, Pirineos, Ibérica, y Sistemas Central y Penibético), lo que ha condicionado su paisaje no abrupto, con ausencia de relieves de montaña, y la correspondiente repercusión en cuanto a su flora y fauna.

En el área del término municipal de Castrillo Tejeriego, los materiales  geológicos aflorantes o inmediatamente infrayacentes hasta varios centenares de metros de profundidad pertenecen al Mioceno medio y superior. Se corresponden con un clima cálido y  seco con formaciones palustres (lagunas y pantanos), lacustres y fluviales, conformando capas de diversa potencia (lentejones de pocos metros y capas de espesor métrico a decamétrico, con extensiones métricas a decakilométricas), a los que se superponen los mucho menos extensos pertenecientes al Cuaternario.

 

Los característicos reconocimientos y estudios geológicos de campo se han sustentado en bases topográficas, antes básicas a escalas 1:25.000-1:50.000, y ahora superdesarrolladas con teledetección a todos detalles, hasta las superprecisas e informatizadas y digitalizadas con drones.

 

Comentario, para informar de cómo se realizan las dataciones cronológicas de las formaciones geológicas que se describen. Decir que se han efectuado, y siguen precisándose,  principalmente a partir de numerosos estudios: Facultades de Ciencias Naturales y Geológicas de Madrid y Barcelona, 1923-1960, desde el inicial y en su momento destacado estudio de Mastodon e Hipparium, “antiguos mamuts y caballos”, en el yacimiento del Terciario de Saldaña; Facultad de Salamanca (1980-1990), C.S.I.C., I.T.G.E. e I.G.M.E. (Plan MAGNA, 1980-actualidad) y Compañías privadas principalmente petroleras, con caracterizaciones bioestratigráficas (fósiles de macro y micromamíferos, ostrácodos, algas carofitas, polen…), así como de las relaciones geográficas en extensión y superposición relativa de las diversas formaciones geológicas.

 

 

 

 

 

 

 

TERCIARIO. Neógeno (Mioceno medio, Astaraciense;  y superior, Vallesinse-Turoliense; y Plicoeno). Desde 14 a 5,3 millones de años. Formado por desarrollos en zonas de lagos.

 

Nota: El término geológico “Facies” expresa un “conjunto de rocas” (capas o estratos) para facilitar su estudio, y toma los nombres de las zonas (o geografías) donde se presentan y estudian, como aquí definiendo la Facies Cuestas, con las margas y yesos en zonas de fuerte pendiente muy presentes y conocidas en la zona.

Facies Dueñas. Mioceno medio. Astaraciense (14-11 Millones de Años). Margas calcáreas y dolomíticas, y calizas (1), con intercalaciones de yesos (2).

 

Su límite superior se presenta en la base de las laderas de la cercana Esgueva. Su potencia (“espesor”) es de unos 15 m.

Facies Tierra de Campos. Mioceno. Astaraciense. Lutitas y fangos (3), con intercalaciones de areniscas y conglomerados.

 

En Castrillo es la base aflorante de toda la formación geológica. Sólo llega a aparecer su límite superior en la topografía más baja, en la zona del puente del Molino, donde en su aprovechamiento se estableció la tejera. Con su color rojo se sigue observando en las zonas inferiores de las bases de las laderas del arroyo Jaramiel en Villavaquerín, Villabáñez y Tudela. Se han medido potencias (espesores) de 3-5 m en Villavaquerín y hasta 30 m cerca de Valoria.

 

Columna estratigráfica, Camino del Páramo (Castrillo Tejeriego). Mapa Geológico de España, Nº 344, Esguevillas de Esgueva, escala 1:50.000. I.T.G.E, 1997

 

 

 

 

 

Facies Cuestas. Mioceno. (Astaraciense-Vallesiense) (14-9,0 Millones de Años). Arcillas, margas, dolomías (5); con intercalaciones de calizas (7) y de yesos (6 y 8).

 

Conforma todos los materiales presentes en las abruptas cuestas, con margas (gredas), arcillas, dolomías, y yesos. Desarrolla capas poco potentes (de unos 0,5 a 3 m) y la potencia total es de 50-70 m.

Los yesos se presentan con variadas características, desde los yesos terrosos (asociados a arcillas y arenas), a los cristalizados en punta de flecha “rabillo” (“guingles”) y a los cristalizados en forma de “rosas del desierto”.  

 

 

                             

 

                           Camino del Páramo. “Facies Cuestas” (margas y yesos) y Páramos I y II (calizas).

Desde el Oeste.

 

 

 

 

 

 

Las arcillas y margas presentan variable composición en su contenido en “arcillas especiales” (sepiolita-attapulgita-palygorskita) y se reconocen fangos carbonosos en el collado de Villabáñez-Tudela, con colores negruzcos, quizás también presentes a una altura estratigráfica equivalente en la zona del valle de Valdenegrera y de ahí su nombre? (no parece muy probable).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Páramo I. Mioceno superior. (Vallesiense superior) (11,6-9,0  Millones de Años). Calizas, dolomías y margas (9).

Las características “Calizas del Páramo” culminan la colmatación lacustre de la Cuenca del Duero. Se presentan en bancos estratiformes de 0,5-1 m, con potencia total media de unos 10 m.  Pasan de ser margosas en la base a masivas en el techo. En este techo se desarrollan efectos de disolución y karstificación, con oquedades y “navajos”, así como con formación de arcillas de descalcificación que coronan los suelos del Páramo con su color rojizo.

 

 

 

Páramo II. Mioceno superior. (Vallesiense superior-Turoliense y Plioceno) (10-5,3 Millones de Años). Calizas, lutitas y niveles de nódulos carbonatados (10).

Desde las Brocadas hacia el Oeste, unos 2 km, coincidiendo con el final del barquillo de la Cantera, se superponen finalmente estas calizas de pocos metros de espesor (3-5 m). En la base son limosas y en el techo son masivas. Con los datos disponibles, puede ser que estas calizas fueron empleadas como piedra de construcción en algunos edificios de Castrillo, correspondiéndose con una calidad similar a la de las explotadas en Campaspero.

 

CUATERNARIO. Pleistoceno y Holoceno. Desde 2 millones de años a 10.000 años, fechas desde las que existen los primeros restos fósiles humanos en el mundo, Paleolítico (nómada cazador), hasta llegar al Neolítico (sedentario, agricultor).

 

Se han acabado los lagos y lagunas, y se inician los relieves y depósitos fluviales

Glacis. Pleistoceno-Holoceno inferior. Bloques, cantos, gravas y arcillas (11).

 

Los Glacis (“llanuras”) son superficies semiplanas, con ligera basculación hacia el Norte en las Viñas Viejas y zonas próximas, así como en la ladera izquierda del valle de Carrapiña.

Con potencia métrica (3-10 m) están formados por anecdóticos bloques, cantos y gravas de caliza, subangulosos por su poco transporte en su génesis, arcillas arenosas, todo poco compacto, aunque pueden existir ligeros encostramientos. 

 

 

 

 

 

Terrazas. Terraza alta, Pleistoceno inferior  (12). Terraza media, Pleistoceno medio (13). Terraza inferior, Pleistoceno superior (14). Presentan gravas y arenas.

 

Las terrazas se forman al irse encajando los cursos fluviales, desde las terrazas altas, desarrolladas en la margen izquierda del Jaramiel, con 50 m de altitud sobre el cauce, a las medias, con 25-30 m sobre el cauce, y las bajas con unos 5 m sobre éste.

 

 

 

 

 

Las terrazas pueden ser simplemente desarrollos morfológicos erosivos, con amplios escalones en las márgenes fluviales, destacadamente en la margen izquierda del arroyo Jaramiel, o incluir depósitos de cantos y gravas de calizas blancas redondeadas, con matriz arenosa, y a veces cementadas (Las Peñuelas, con una ubicación a estudiar, y diferenciar de las del mismo nombre presentes en Jaramiel de Abajo en la margen izquierda del arroyo). Pueden confundirse con los glacis o estar superpuestas parcialmente por estos.

 

Los bancos o capas llegan a alcanzar potencias de 0,5-1 m, y potencia total de 2-4 m.

 

En el término de Castrillo la zona de la margen izquierda (El Pedregal-Los Romeros-Las Viñas Nuevas) presenta esta morfología de zona semillana con ocasionales depósitos, como el que en la zona de las Viñas de Arriba se aprovechó para obtener el hormigón que se empleó en la construcción del canal de la Comunidad de Regantes a partir de las presas de Arriba y de Abajo, desaparecidos ya.

 

 

 

 

 

Fondos de valle. Holoceno (10.000 años-actualidad). Limos y arcillas (15).

Desarrollados sobre los principales cursos fluviales (Jaramiel, Chopón, Carrapiña y Valdenebrera) y menos en los “barcos” y “barquillos” (Valdiguiente, Valdebellida, Valdurrio…), incluyen materiales sueltos con hasta 5-6 m de profundidad en el Jaramiel, y apenas 2-4 m en los otros cauces, con arcillas-arenas-cantos redondeados de calizas. En la base y en algunas intercalaciones lentejonares se diferencian gravas generalmente poco cementadas (“cascajo” muy permeable).

 

Coluviones. Holoceno.

En la margen izquierda del arroyo de Carrapiña se observan estos depósitos, cubriendo con unos 3 m de espesor la ladera del valle, conformando lo observado en la “Cuesta Colorada”, con limos, arenas y gravas, rojizos. También se presentan “detrás” del cerro del Castillo, margen izquierda de Valdenebrera.

 

 

 

 

 

 

 

Desprendimientos de ladera.

 

Existen puntuales y recientes desprendimientos de las calizas del Páramo en la margen derecha del Jaramiel en la Peña (Peñas) inmediatas al antiguo caserío de Jaramiel de Abajo, zona denominada de la Calera, y en la ladera de la Ermita hasta el Páramo. Son grandes bloques de roca caliza sueltos. 

 

 

 

 

 

 

 

                  

 

 

TECTÓNICA (plegamientos, fracturaciones y deformaciones de las rocas)

 

Los depósitos geológicos existentes en Castrillo presentan una disposición sub-horizontal, sólo afectados por las erosiones y depósitos cuaternarios, con formaciones posteriores al último plegamiento de rocas en la Península, el movimiento Alpino. Al ser rocas sedimentadas posteriormente, no presentan plegamientos ni destacadas fracturaciones. Solamente se observan variaciones en los depósitos que pudieran estar ocasionados por movimientos de grandes bloques, así como la incisión de la red fluvial y su desarrollo (p.e. los valles asimétricos, como el del Jaramiel, desde Jaramiel de Arriba-Monte Alto a La Sinova, incluyendo todo el término de Castrillo, con migración del arroyo hacia el ENE, con ladera tendida en la margen izquierda y relativamente abrupta en la derecha).

 

Específicamente, la disposición de la red fluvial acusa unas direcciones preferentes, que pueden corresponderse con direcciones estructurales, sin más actividad tectónica. Así, el arroyo Jaramiel, que varía su dirección a lo largo de su recorrido, con direcciones N-70oE hasta Jaramiel de Arriba, N-100oE hasta el núcleo urbano de Castrillo, y continúa otra vez con N-70oE. También N-70oE presentan los barcos de Valbiau-Valdebodega, Valdenebrera (hasta las Peñuelas, en que cambia bruscamente a ser N-S), Carrapiña. El valle del Chopón acusa también estos cambios (N-70oE al principio, brusco N-S hasta Valdebellida y N-130oE hasta su final). Anecdóticamente, el Barquillo Reguilao toma su nombre por estar casi “escondido” o por tener en su inicio una dirección NE-SO que no le corresponde?, y también esta misma dirección inicial se presenta en Valdiguiente.

 

Regionalmente, existe una suave pendiente general Oeste-Suroeste del 2 por 1.000.

 

La misma falta de actividad tectónica actual se observa en la previsión de intensidades sísmicas máximas y en la ausencia de fallas activas, con una clara estabilidad tectónica con baja sismicidad (grado III en la escala MSK, “sin terremotos”).

 

 

 

 

 

 

 

GEOMORFOLOGÍA (Fisiografía, relieve, paisaje)

 

Los estudios iniciales,  después de los ya citados de Hernández Pacheco, E., se continuaron en 1984 por Gutiérrez, M. y Pérez González, A., de la Facultad de Ciencias Geológicas de Madrid, del I.G.M.E. y del C.S.I.C

 

El relieve de Castrillo se desarrolla a partir de un sustrato geológico propio, con erosión por el encajamiento de la red fluvial y erosión diferencial, inicialmente a partir de las competentes y resistentes calizas del Páramo, seguida en las fácilmente erosionables margas y yesos que conforman el relieve de las cuestas, y de la diferente modificación de cauces más desarrollados (Jaramiel, Valdenebrera, Carrapiña, Valdiguiente, Chopón, Valdurrio) y de los barcos a barquillos, y morfologías de terrazas fluviales, glacis (llanuras) y fondos de valle (vegas).

 

Los pagos y parajes que tienen nombres relacionados con la Geología (morfología, relieve y depósitos) son: Los Navajos, El Cabezo, El Pico del Serrano, Llanillos, El Pedregal, Las Peñuelas, La Cuesta Colorada, El Batán, El Cantizal, El Cauce, Cotarros (de San Cristóbal, del Cementerio y de la Ermita), La Tejera, Los Vadillos, Valdenebrera, Sietepicotas, Puntomira y Peña Testornada, agrupados en las áreas del Páramo, de los arroyos Jaramiel y Chopón, y del Monte. La Peña Testornada puede tomar su nombre como “roca Trastornada”, caída en la ladera a punto de arrollar hace 100-150 años a un castrillero que “pudo contarlo”.

 

 

 

Fotografía aérea “Vuelo americano Sección B”, 1957. Escala original, aproximada, 1:32.000. C.N.I.G. Fotografías aéreas de España (consecutivas con la Serie A) que fueron las primeras realizadas, regaladas por EE.UU., y que constituyeron la base de todos los mapas topográficos, con mucha mayor precisión que la habida hasta entonces. Estas fotografías permitían la visión estereoscópica (visión en relieve) y fueron avanzadísimas en los estudios geológicos. Actualmente, la teledetección y los G.I.S. (Sistema de Información Geográfica) han súper-desarrollado la cartografía y su aprovechamiento interrelacionado, como son las actuales bases Catastrales y el S.I.G.P.A.C agrícola, y las que se representan en este Artículo con las “vistas aéreas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A partir de la colmatación de la cuenca con las calizas miocenas de los Páramos, se produce una inicial erosión que diferencia la paramera más extensa (Páramo I) de otra muy reducida, también con calizas (Páramo II).

Finalizado el proceso endorreico (hacia adentro), lacustre y palustre, con las calizas del Páramo I y II, entre el Plioceno del Terciario y el inicio del Cuaternario en el Pleistoceno, se pasa a un proceso exorreico (hacia afuera) con desarrollo fluvial y vertiente hacia el Oeste, que facilita el drenaje y salida de los ríos hacia el Atlántico, a favor del basculamiento general de bloques hacia el OSO.

 

Esta fase exorreica fluvial se inicia con el encajamiento de los cauces, en su primer momento con cauces divagantes que poco a poco se van encajando y canalizando, aun a costa de que pequeños valles (barcos o barquillos) con direcciones NNO-SSE no se han conducido como los principales (Jaramiel), con dirección O-E hasta el núcleo urbano y OON-EES después. Estas desviaciones, así como la asimetría de algunos valles y barcos, como el Jaramiel en Castrillo, con ancha margen izquierda (con morfología de terrazas y glacis) y estrecha margen derecha, se originan por basculamientos de bloques, desplazando progresivamente el cauce del Jaramiel hacia el Norte.

 

El mencionado pequeño movimiento de bloques indica una manifiesta estabilidad tectónica, por lo que sólo se producen efectos erosivos y de depósito asociados a los arroyos, con fondos de valle, terrazas y depósitos, glacis, laderas y coluviones sobre éstas.

 

 

 

 

También fluvial es el efecto de “captura” de unos arroyos sobre otros, principalmente de los principales sobre sus tributarios.  Los efectos de la “captura” entre el arroyo Jaramiel y el tributario Valdenebrera generaron un “semipuerto erosivo” entre el cerro del Castillo y la Dehesa, aislando el cerro. Un efecto similar de “captura” también se ha producido entre el arroyo de Carrapiña y el Jaramiel, con una erosión que, en la zona de la Cuesta Colorada, produce un acceso entre los dos valles, con un “semipuerto topográfico” que separa El Cabezo del resto del Páramo.

 

 

 

 

 

 

La erosión fluvial también ha generado el “cerro-testigo” del Castillo, fruto de erosión por captura de pequeños arroyos en la zona Este del cerro, entre el de Valdenebrera y el Jaramiel, produciéndose la depresión sobre la que ahí discurre la carretera a Villafuerte, seguido todo por el proceso erosivo del Jaramiel en la ladera del pueblo y del Valdenebrera en la zona Norte del cerro, para finalmente modelar el cauce del Valdenebrera en la zona del Olmo con brusco cambio de dirección hasta casi ser N-S por su borde Oeste, aquí con dirección muy distinta a la frecuente E-O o OON-EES, seguramente también producida por el citado ligero basculamiento de los bloques o por captura de unas arroyos sobre otros.

El “cerro testigo” del Castillo es un cerro independiente, “testigo” de cómo fue esa zona, con las capas margosas y de yesos en su base, pero sin las calizas superiores que aquí han sido erosionadas (unos 40 m de altura, menos alto que el Páramo y la Dehesa). Al construirse el castillo, y sin descartar previos asentamientos humanos (“castro”), se excavaron unos metros de su cima, allanándola para asentarle bien y construirle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el límite Oeste del Cabezo (Castrillo) y el Este del Castro (La Sinova) también se ha producido la “captura” de pequeños arroyos entre el Jaramiel y Valdenebrera originándose asimismo un “semipuerto”, aquí muy poco desarrollado, muy incipiente.

 

 

 

Los “cotarros” de la Ermita, alterado éste con la excavación y relleno para edificar aquélla, y del Cementerio, en la margen derecha del Jaramiel, se han producido por erosión fluvial diferencial en las laderas.

 

En el del Cementerio hay erosión y relleno que suaviza la forma original, con depósitos negruzcos muy carbonosos, fruto de posibles incendios forestales muy recientes, después de los 2.500-2.200 años que se asignan a los silos que están debajo de estos depósitos, descubiertos al hacer la instalación de la nueva tubería de abastecimiento de agua, y confirmando así la “vida” que también presenta un reino mineral, la Tierra, aparentemente inerte. Los silos excavados son numerosos y pequeños, propios para almacén de productos no grandes y sí importantes, posiblemente celtíberos (vacceos), de los que no se conocen los cercanos asentamientos humanos que realizaran los silos, y que antepasados coetáneos sí han sido muy investigados en el cercano yacimiento de Padilla de Duero, Pintia, Las Ruedas.  

 

En Castrillo no se desea “ir al cotarro”, aludiendo al del Cementerio.

 

El “cotarro” de San Cristóbal se ha conformado en la margen izquierda del Jaramiel en su confluencia con el del Chopón, y parece que por las lápidas encontradas también iban allí “quienes no lo deseaban”.

 

 

 

 

 

 

Sobre las citadas calizas del Páramo se han producido efectos erosivos diversos, karstificación y disolución (“navajos” y “terra  rosa”, tierra roja). Los “navajos” son efectos muy conocidos en los Páramos de la zona. Se forman por una disolución (karstificación) de las calizas de los Páramos. Fruto de ello, esa zona se deprime topográficamente (se forma un hoyo de varios metros, hasta decenas, de ancho y algo menos de profundo). Este hoyo cuando llueve se llena más o menos de agua al ser un hoyo. Se termina secando cuando no llueve, pero molesta al labrar, sobre todo antes; ahora con los grandes tractores y arados se va rellenando de la tierra arada y apenas se nota. En Castrillo hay un navajo (pago de los Navajos), muy reducido con las labores agrícolas. Hace años, en ese Navajo, el dueño de la tierra "hizo un pozo en el Páramo" con el fin de sanearlo y que desaguara bajo las calizas.

 

 

 

 

 

Efectos de erosión fluvial son las más o menos profundas cárcavas y las “blanqueras” formadas sobre las competentes margas (“gredas”). 

 

 

 

 

 

El paisaje de Castrillo está formado por su relieve, cursos fluviales, vegetación y los puntos de observación que se consideren idóneos.

 

El relieve se desarrolla sobre los valles (Jaramiel, Chopón, Valdenebrera, Carrapiña), barcos y barquillos; laderas;  planicies de las terrazas fluviales y de los glacis; y de las extensas llanuras de los Páramos (incluido el conocido como monte).

 

 

La vegetación es fundamentalmente agrícola de secano y muy poca de regadío, con repoblaciones de pinos, con relativo lento desarrollo, en aproximadamente la mitad de las laderas, sobre aterrazamientos que las protegen de la erosión, esporádicos álamos y arbustos dispersos. Consecuentemente, el efecto paisajístico de la vegetación está totalmente asociado a la climatología, con inviernos fríos sin apenas plantas, con tonos blanquecinos y rojizos de las tierras aradas; primaveras en las que se superponen intensos y amplios tonos verdes (salpicados por zonales desarrollos de rojas amapolas y amarillas gévanas), y las laderas verduzcas; verano con amplio recorrido amarillo y retazos de intenso color verde (remolachas); otoño en el que se alternan los amarillos rastrojos con las parcelas terrizas recién aradas. Muy ocasionalmente existen plantas aromáticas (tomillo, salvia, romero…) y arbustos espinosos. 

 

 

Páramo, primavera: leguminosas, margaritas, amapolas. Desde el Sur.

La asociación del terreno y la vegetación se materializa en los puntos de observación paisajística, en determinados relieves proclives a este fin, como son los Páramos (y monte) para sus inmensas llanuras y para los valles desde los “cerrales”, los cotarros y cerros (Ermita, Castillo, Iglesia), y algunos puntos característicos (“Aguadeltúnel”). En todos ellos para disfrutar los paisajes en una amplia extensión con los pertinentes contrastes: valles, barcos y barquillos; llanuras parciales (terrazas en la margen izquierda del Jaramiel); glacis (Viñas y margen izquierda de Carrapiña). Zonalmente se presentan los cauces de agua y vegetación propia (carrizos…) en los arroyos Jaramiel y Chopón. 

Nota: La palabra “carracerral”, doblemente geográfica, como punto de observación, es usada por Miguel Delibes y de éste, a su vez, es recogida por Jorge Urdiales.

 

 

 

 

GEOLOGÍA ECONÓMICA

 

Materiales geológicos para uso local.

 

El aprovechamiento de materiales locales en la construcción urbana se ha asentado muy destacadamente en la  elaboración de adobes, tanto grises, propios de materiales arcillosos y más margosos, apropiados para paredes resistentes de las casas, como los más arcillosos rojizos, más fáciles de trabajar, y posibles para paredes de edificios menos resistentes. Las adoberas se desarrollaban en lugares arcillosos de material relativamente suelto. Las bases de las casas y de sus paredes, los cimientos, se han elaborado con roca (caliza) suelta pero resistente, propia de los majanos del Monte o del Páramo.

 

 

 

 

  

Las contadas edificaciones más nobles (Castillo, Iglesia, Ermita, Convento, Palacio) y algunas determinadas paredes, se construyeron con roca caliza labrada y posiblemente para ello se aplicara la cantera del Páramo. Desconociéndose si también para el muy posterior “Caño”. Unas pocas paredes de casas, alguna hay que se puede observar, asimismo fueron construidas con piedras, pero menos trabajadas. Ya hace años que muchas de las fachadas y paredes, especialmente las de adobe,  fueron recubiertas para su protección al agua (y por ello dificultando su observación), con barro (similar al adobe), yeso, cemento, ladrillos (media asta) o con placas de caliza.

 

En el mapa topográfico Nº 344-II, Villafuerte, a escala 1:25.000, año 1950, se representa el camino de la Cantera, pago de Las Brocadas, indicando la existencia de una antigua cantera, presumiblemente por su situación para la obtención de piedra caliza para construcción y con características similares a las de las canteras actualmente activas en Campaspero.

 

En la realización del presente artículo se ha precisado su ubicación, indicada en una foto aérea, en el Páramo II, con extensión aproximada de una hectárea y por ello con una importancia local apreciable, posiblemente con dos “frentes” de cantera rectilíneos, semi-paralelos y con una “calle” intermedia, conformando un triángulo, con unos 400 m por hasta 40 m, con 3-5 m de profundidad de esta formación caliza. Sus límites lineales en este páramo son más propios de una actuación humana que de una erosión natural (fluvial).

 

 

 

 

 

 

En la cantera, lógicamente, primero se seleccionaría el afloramiento de caliza idóneo en calidad y espesor de las capas, con acceso adecuado, en el borde del final del barco de Carrapiña, para avanzar excavando en el páramo. La extracción se haría en bloques de roca, de tamaño conforme con la distribución de la roca y sus capas, y con las necesidades existentes, cortándoles y labrando después las “piedras” obtenidas. Todo ello con la correspondiente previsión o encargo para su utilización.

 

 

 

 

 

 

 

Hacia la mitad del siglo pasado, las piedras calizas sueltas en el suelo o agrupadas en los majanos del monte, fueron acarreadas para empedrar las calles del pueblo por los propios vecinos.

 

En los años de 1970 se instaló en el Monte un molino de piedra para triturar la piedra caliza suelta de los majanos y obtener áridos de construcción para firme de carreteras y caminos. También se molieron algunos majanos del Páramo. Estos áridos calizos son de calidad media-baja. El producto sobrante del molido fue aprovechado como zahorra en la mejora de la base de los caminos.

 

La antigua tejera referida cerca del Puente del Molino, aguas abajo en la margen izquierda del Jaramiel, se asocia a arcillas cerámicas rojas, apenas aflorantes y por ello explotadas en un muy pequeño yacimiento. Su calidad cerámica sería semejante a la de las de las tejeras habidas hasta hace pocos años en el cercano Valle Esgueva.

 

El término “batán” se corresponde con un equipo mecánico propio para tratar y limpiar lanas y paños, con agua y arcillas absorbentes (“tierra de batán”), por lo que el nombre de este pago podría asimilarse al del equipo y las citadas arcillas, todo ello al parecer muy temporalmente y poco importante. El carácter absorbente sí se aprecia con el que presentan las “gredas” (margas) al tomar el agua cuando se mojan, dificultando caminar sobre ellas (“coger zarpas”).

 

Ha habido un muy temporal aprovechamiento de yesos, hace unos 60 años en la ladera de la Dehesa, con pequeños hornos artesanales y obtención de un producto de calidad normal-baja para la construcción.

 

En algunos documentos históricos de Castrillo se citan también temporales aprovechamientos de yesos (próximos a la Ermita) y hornos de cal (El Cabezo), sin mayor precisión de su  ubicación.

 

 

 

 

 

Los depósitos de la terraza fluvial de las Viñas de Arriba (arenas y gravas calcáreas con cantos redondeados) se trabajaron para la obtención de hormigón en la construcción del canal que discurrió por las dos márgenes del Jaramiel.

 

Abastecimiento y saneamiento de aguas.

 

La hidrogeología de Castrillo se aprovechaba “antiguamente” con algunos pozos caseros (“una herrada, una cuerda y a veces una polea”) para consumo doméstico, con muy bajo caudal, posiblemente asociado al pequeño coluvión que recubre la ladera urbana desde las casas del “barrio alto” hasta las calles del Duque y Platería. El pozo que antiguamente se citaba en la Ermita pudiera tener unas características similares, intentando buscar un acuífero equivalente, asociado a la base del pequeño coluvión también allí existente, en este caso interferido por la excavación y relleno efectuados para construir la Ermita Este pozo debía tener un caudal mínimo, y no como se pretende al asociarle con el “pilón”, de tamaño mediano, allí ahora presente, y que por la amplitud de la piedra inicial, y tener labrados rectilíneos en sus lados internos, no debió pertenecer inicialmente a abrevadero sino a la construcción de otros mecanismos próximos.

 

 

 

 

En las casas próximas a la carretera y camino de las viñas, seguramente también en el Convento y El Palacio, se han aprovechado pozos domésticos hasta el cascajo del aluvión del fondo del valle del Jaramiel.

 

Con cierto carácter comunitario, hidrogeológicamente Castrillo efectuó la conocida captación para “agua doméstica” (personas y animales), con poco o ningún tratamiento sanitario, que se realizaba en la arqueta del Pradillo (el “Arca”), aprovechando el agua del arroyo de Valdenebrera. Posteriormente se efectuó una captación del pozo de Carrapiña, con aprovechamiento inmediato a través de una noria, y el pretendido mejor rendimiento partiendo de la construcción de un túnel hasta aflorar en el “aguadeltúnel” y un depósito posterior para su tratamiento, y con la solución de que “por gravedad” (“por su peso”) el agua pudiera llegar hasta las casas más elevadas del pueblo. Este túnel parece ser que se construyó en dos partes, accediendo desde el pozo de Carrapiña o desde la salida del “aguadeltúnel” y al aprovechar su conducción se vio que erróneamente la zona intermedia del túnel resultaba más elevada que la entrada y la salida, obteniéndose en la salida un caudal menor que el pretendido, posiblemente sin apenas llegada desde el inicial pozo y sólo con obtención del pequeño caudal existente bajo las arcillas rojas de la Cuesta Colorada en su contacto con las margas (gredas infrayacentes).

 

Hace unos años se efectuó un sondeo en el Pradillo para obtener agua suficiente para abastecimiento del pueblo, con su consiguiente bombeo al depósito elevado y tratamiento sanitario.  

 

Al observarse analíticamente que las aguas procedentes de acuíferos profundos presentaban alto contenido en magnesio, lo cual no resultaba idóneo para usarlas en la alimentación, se estableció regionalmente un sistema aprovechando aguas superficiales de ríos o embalses y su tratamiento sanitario. Por ello, actualmente el abastecimiento sanitario al pueblo está asociado al realizado desde Olivares a distintos pueblos con aprovechamiento y tratamiento en una Estación Transformadora de Aguas Potables, obtenidas del Duero, y un depósito local de regulación y tratamiento en las inmediaciones del cementerio de Castrillo, para su conducción “por gravedad” al núcleo urbano y a La Sinova (perteneciente al término de Villavaquerín).

 

Las aguas residuales del pueblo se canalizan entubadas y se vierten directamente al arroyo Jaramiel sin ningún tratamiento, ni depuración. Existe un plan europeo en torno a esta cuestión, con obligación de que las aguas residuales se depuren, y el programa se efectúa desde las localidades con mayor población a la menor, con lo que en unos años será obligatorio realizarlo en Castrillo, con la técnica correspondiente.

 

Suelo y agricultura.

 

La agricultura es un recurso totalmente condicionado por la geología, lógicamente muy dependiente de otros (climatología, sistema de explotación…). La Geología de Castrillo influye en el aprovechamiento agrícola. En el Páramo y el Monte (tierra “arcillosa” con piedras sueltas y poca profundidad del suelo) existieron montes de encinas y robles, con intento de obtención en la fase de roturación de especies no muy conocidas como el anís; y hoy con aprovechamiento de cereales y leguminosas de secano. En las llanuras de terrazas y glacis (tierra “suelta”) existieron viñedos, árboles frutales como perucos y guindos, zarzas (“rosas salvajes”), endrinas, madreselvas; y hoy se cultivan las especies agrícolas propias de la zona, como cereales, leguminosas, remolacha…, de secano y de regadío. En la “vega”, con rellenos aluviales de fondos de valle, con buena calidad de tierra suelta margo-arcillosa y esporádicos cantos, se cultivan cereales de secano y regadío, así como regadío de remolacha, patata, alfalfa, huerta…, habiéndose intentado explotar especies foráneas como el sorgo, con poco rendimiento.

 

 

 

 

Aprovechamiento hidrogeológico.

 

En la base de las calizas del Páramo, en el contacto con las margas y yesos infrayacentes, se producen pequeños manantiales a favor del drenaje de las calizas fisuradas y karstificadas, por ello con cierta permeabilidad. Estos manantiales son muy ocasionales y temporales, pero facilitaron el desarrollo de las iniciales erosiones que originaron en cabecera los cauces de los barcos, barquillos y también el del Jaramiel en Piñel de Arriba. 

 

 

 

 

 

 

 

 

El posible aprovechamiento de los cauces fluviales fue desarrollado por el canal construido por la Comunidad de Regantes y que no llegó a aportar ninguna solución al regadío de esta vega, ya que el caudal aprobado era manifiestamente insuficiente, y finalmente coincidió con el alternativo aprovechamiento de numerosos pozos efectuados en las nuevas parcelas al concentrarse las pequeñas anteriores, con la ordenación efectuada por la Concentración Parcelaria realizada.

 

El arroyo Jaramiel desarrolla una longitud de 45 km y 195 km2 de superficie de la cuenca, con aportaciones anuales de 2,427, 1,342 y 0,019 Hm3, con caudales medios anuales de 0,077, 0,043 y 0,001 m3/seg, y caudales medios diarios (Qc) de 0,362, 0,309 y 0,007 m3/s (estación foronómica de la C.H.D. en Villabáñez en los años 1990, 1991 y 1992). Estos datos, muy poco representativos, deben ser valorados como tal y sólo sirven para deducir una primera aproximación. En esta estimación también se ha de considerar la variación producida por la más intensa explotación habida de los pozos asociados a su fondo de valle en el periodo comprendido entre los años 1970 a 2000. Con todo ello, el  caudal medio diario es de aproximadamente 0,4 m3/s (400 l/seg), de los que en 1943 se solicitaron 100 l/seg por la Comunidad de Regantes y se concedieron 63 l/seg. El caudal medio del Chopón puede ser de unos 0,15 m3/s?, considerando la pluviometría de la zona y la extensión de su valle como cuenca de recepción y sin medidas foronómicas. Son aguas sulfatado-bicarbonatadas-cálcico-magnésicas a sulfatado-magnésico-cálcicas. Arroyos afluentes son los de Valdenebrera (con caudal muy ocasional) y Carrapiña (sin apenas agua superficial en el valle). En la época de construcción del pilón se debió cambiar el curso del Valdenebrera, desde su discurrir por “el caño” y continuar por el camino de las viñas, para redirigirle por la carretera a la zona de los huertos. Posteriormente el arroyo se entubó y soterró, con la consiguiente desaparición de la muy antihigiénica “pecina” de su cauce.

 

 

El arroyo Jaramiel, con la transformación, rectificación y drenaje posteriores a la Concentración Parcelaria, y también antes de ella, no ha presentado riadas o avenidas muy destacables. Sí cabe considerar la situación que se presentó en el verano de hace unos 60 años, después de una fuerte tormenta veraniega, cuando, a causa de la obstrucción del puente de la carretera por la vegetación arrastrada, se produjo inundación de las eras de arriba. En parte se intentó controlar este desbordamiento colocando necesariamente “sacos llenos de trigo” como protección. El cauce se limpia en algunas ocasiones por la C.H.D., la última en 2012, con la clásica situación, por un lado de necesidad de la limpieza de su cauce y vegetación asociada (evitando anegamientos) y por otro la consiguiente repercusión medioambiental así como la disminución del nivel acuífero y de los pozos próximos.

 

 

 

 

 

 

Los muy numerosos pozos realizados a partir de la Concentración Parcelaria se efectuaron por unos “magníficos poceros locales”, excavando 4-6 m, con o sin galerías laterales, el aluvión de los fondos de los valles (Jaramiel, Chopón, Valdenebrera, Carrapiña), con caudales válidos para regar unas pocas hectáreas (principalmente de remolacha), extraídos mediante turbinas hasta una profundidad de aspiración de 6 m (con excavaciones para bajar el motor si el pozo es más profundo) y amplia impulsión que posteriormente permitió instalar “largas” tuberías para riego por aspersión.

 

 

 

 

 

El acuífero ubicado a 200-300 m de profundidad (“Región de los Páramos o Central”, dentro del “Terciario Detrítico Central del Duero”), se aprovecha con sondeos de más de 300 m, obteniéndose caudales de explotación de 18-38 l/s, que pueden producir sobreexplotación, la cual se intentó corregir con pozos realizados en Esguevillas por el I.T.G.E. con “recarga superficial” en los periodos de invierno, con el caudal de la Esgueva en esta estación sin regadío, y no se consiguió el objetivo pretendido, ya que sí existía una alta permeabilidad pero contrarrestada por una baja transmisividad. Bajo las margas, margas yesíferas y arcillas, impermeables, se desarrolla el acuífero con lentejones de arenas y gravas, alimentado lateralmente desde el Sistema Ibérico. Sus aguas son sulfatado-sódicas. La extracción del agua se realiza mediante bombas sumergías eléctricas y el riego suele utilizar equipos “pivot”.

 

 

Recursos minerales.

 

Los depósitos geológicos de Castrillo han sido investigados para la posible obtención de “arcillas especiales” (absorbentes), que en los años 70 y 80 del siglo pasado tuvieron un gran auge por su utilidad como arcillas usadas en la industria o en la más doméstica como “arenas para gatos”, que en algunas zonas españolas aportaron pingües beneficios. En Castrillo en la “Facies Cuestas” fueron investigadas las formaciones margo-arcillosas y no pudieron ser aprovechadas por su alto contenido carbonatado.

El sustrato geológico profundo también fue investigado por compañías petroleras y no se consiguieron resultados óptimos que permitieran su aprovechamiento.

 

Las calizas del Páramo I tienen composición y características similares a las extraídas en el Páramo de Quintanilla, para su empleo en el refinado de azúcar obtenido de las remolachas.

 

Cabe decir que, el posible aprovechamiento de recursos geológicos, pueda dar lugar a una dispar y a veces difícil controversia entre la visión de una posible generación de riqueza económica local, con un desarrollo siempre temporal al tratarse de recursos no renovables, o del impacto medioambiental que ello puede generar y la necesidad obligada de su corrección. 

 

Vertido y almacenamiento de residuos.

 

A nivel nacional, se efectuaron y se siguen realizando estudios para evaluar el emplazamiento y después un almacén subterráneo de residuos de alta actividad (radiactivos), aun sin solucionar. Una de las zonas investigadas (E.N.R.E.S.A.) fue esta del Duero, con resultados negativos por la presencia del acuífero existente a varios centenares de profundidad y que es totalmente incompatible con el  uso pretendido.

 

La geometría y emplazamiento de la cabecera del arroyo de Valdebellida fueron aprovechados para el vertido y almacenamiento de residuos inertes locales, sin apenas control. Esta morfología de los barcos y barquillos, y su base relativamente impermeable, pudieran ser aprovechadas para el muy demandado almacenamiento de residuos de poca actividad (inertes y domésticos), con carácter local o regional, y todo ello dentro de una precisa y estricta legalidad, así como con los consiguientes estudios, reconocimientos y controles.

 

 

GEOTECNIA

 

La geología condiciona notablemente la realización de todo tipo de obras (arquitectura de edificios, obras civiles…), esbozándose a continuación las características geotécnicas que presenta la geología de Castrillo.

Unidad del Páramo y Monte. Formada por bancos calizos métricos, con procesos de karstificación y arcillas de descalcificación, rojas. Desarrollan extensas superficies planas. Presentan permeabilidad muy variable y drenaje por infiltración, con posible concentración en la base de las calizas en contacto con las infrayacentes margas y yeso. Son duras y compactas, con alta capacidad de carga y nulos asentamientos. Para su excavación pueden ser necesarios ocasionales explosivos. Los taludes originados pueden ser hasta casi verticales, con desprendimientos de bloques, precisándose a veces “bermas”. Pueden ser empleadas como áridos de hormigón y material como préstamo.

Unidad de la Facies Cuestas. Formada por margas con intercalaciones de yesos y de calizas. Desarrollan fuertes pendientes. Son impermeables, con rezumes sobre las calizas intercaladas. Fácilmente erosionables hasta originarse cárcavas. Capacidad de carga media. Ripables. Los taludes originados no deben superar los 45o, con posibles deslizamientos, basculamientos diferenciales, los yesos con posibles pliegues halocinéticos y agresividad a los hormigones.

 

 

 

 

Fondos de valle, glacis y terrazas. Tienen materiales heterogéneos y poco compactados, con limos, arenas, arcillas y gravas. Formas planas. Permeabilidad muy variable entre capas y lentejones, y son materiales erosionables. Ripables. Capacidad de carga baja a muy baja. Riesgos de inundaciones, socavaciones y asentamientos diferenciales.    

 

Núcleo urbano de Castrillo Tejeriego.

 

Las primeras construcciones humanas conocidas documentalmente son los silos asignados a las poblaciones celtíberas que en pequeñas agrupaciones ocupaban esta zona hace 2.200 años, estudiadas muy detalladamente en el cercano Padilla de Duero (Pincia, La Rueda). Son pequeñas excavaciones con aprovechamiento de piedras calizas redondeadas de la zona y excavaciones en el suelo. Por su tamaño deberían ser aprovechados para guardar pequeños objetos. Su presencia indica la existencia de poblaciones, pero no se tiene constancia de en qué lugar. Los asentamientos humanos incluían pocas personas, y no se tiene conocimiento de ellos en Castrillo, ni por tanto de sus construcciones más o menos temporales. Dichos asentamientos sí es conocido que se ubicaban en lugares geográficos destacados (promontorios)  para su buena defensa, cercanos a puntos de agua, arroyos…,  por lo que en Castrillo pudieran haber sido utilizados el cerro del Castillo y varios cotarros (Ermita, Cementerio, San Cristóbal…),  a los que también cabe añadir la zona del Palacio y Convento por ser la más llana y feraz del pueblo.

 

 

 

Silos “celtíberos (vacceos)”, cotarro del Cementerio.

 

 

De las posibles poblaciones visigodas, en Castrillo sólo se conoce la ermita y necrópolis (cementerio) del cotarro de San Cristóbal, pero no del núcleo urbano que habitaron, ni por tanto tampoco de sus construcciones. 

 

El cerro del Castillo constituye el asentamiento urbano de Castrillo, con desarrollo de un castillo en la cima del cerro, en la que se realizó una explanación con excavación de pocos metros, y el consiguiente terraplenado. El castillo fue totalmente desmantelado para empleo de sus piedras en las principales construcciones del pueblo. No se conocen restos de la presencia, casi segura, de pequeños emplazamientos humanos previos al castillo.

 

 

 

 

El cerro está formado por margas y yesos, con superposición en la ladera Sur de un coluvión, con poco espesor,  de material suelto arcilloso y con algún canto. En esta ladera se ha construido el pueblo, con casas generalmente más pequeñas en las calles más altas topográficamente, por encima o próximas a la Iglesia, con otras intermedias  más grandes y con espacios complementarios en el medio agrícola (corrales y cuadras), y con otras muy recientes en torno a la carretera y próximas al Jaramiel, también con ampliaciones de corrales y “sotechados”. Las casas de la zona topográficamente más alta y las de la zona intermedia, al estar construidas en la ladera, “contra terreno”, precisaron pequeñas excavaciones y por ello, a veces, un muro de piedra para su contención en la parte desmontada. Un muro de piedra también de contención protege el terraplén que bordea la Iglesia, seguramente realizado en varias fases al ser la actual la segunda Iglesia construida, con o sin pequeños enclaves religiosos anteriores. El Convento y Palacio estaban edificados en una zona situada fuera de la ladera, con características muy concretas: llana, amplia, con acceso directo al abastecimiento de agua (arroyo o buenos pozos sobre el aluvión del fondo del valle del Jaramiel), y rodeada de óptimas áreas de cultivo.

 

 

 

 

 

Hasta hace pocos años, la mayoría de las casa de Castrillo, en las que, cuando la explotación agrícola o ganadera lo requería,  se incluían las zonas de corrales, cuadras, “sotechados” y locales de almacén de grano y paja (pajares), se construían en base a un local, más o menos llano. El local, en función de las disponibilidades y necesidades, se adaptaba con la mejor solución posible. La construcción se basaba en los adobes obtenidos en el pueblo, buenos y válidos en una economía local. Estos presentan buen aislamiento térmico y acústico, siendo una buena solución constructiva, con mediana capacidad de carga para casa de uno o dos pisos, y que apenas tengan cargas complementarias. El inconveniente de ser unos materiales poco resistentes a la humedad, se solucionaba con unos cimientos de piedra en su base, con excavación de 1-1,5 m y continuación de 0,5-1 m por encima del suelo, sobre los que se asentaban los adobes.

 

La protección de la construcción con el tejado se realizaba con teja árabe, de “teja sencilla”, muy extraña para que los que, fuera de esta zona de Valladolid y Segovia, sólo conocían los tejados de “teja doble”. La “teja sencilla” en zonas de baja pluviometría, además de su menor coste, permitía no cargar las paredes más allá de lo necesario, aun a costa de tener que revisar los tejados frecuentemente. El inconveniente de ser los adobes poco impermeables, y no estar suficientemente aisladas las bases de las paredes, ocasionaba frecuentes humedades al  cabo de los años en las habitaciones de la casa menos frecuentadas, con desarrollo de humedad por capilaridad (“se sube por las paredes”). El solado de las habitaciones  se realizaba con baldosas hidráulicas. El caldeamiento de las viviendas se basaba en dos habitaciones. La cocina, inicialmente de madera o carbón, aportaba también una habitación confortable. Las conocidas estufas (“glorias”), con “cañones” bajo el suelo, aprovechaban la paja del cereal, barata y limpia, para calentar la casa, especialmente la habitación de mayor convivencia familiar.

 

Recientemente, la presencia del gas butano en las cocinas y las calefacciones con radiadores, han supuesto un cambio total a las antiguas formas, facilitando una mayor confortabilidad, uniéndose a su vez a las modernas formas de construcción (ladrillos, hormigonados, calderas de calefacción, “tejas dobles” o protección y aislamiento de las bases de las tejas). La geotecnia de Castrillo sigue siendo la misma, con calles en relativa ladera o planas, a las que debe aplicarse, o no, una relativa explanación,  suelo fácilmente excavable, con capacidad portante media-baja, poco impermeable. La actual construcción resuelve mediante un inicial aislamiento de agua y humedades de toda la base y cimientos de la obra, seguido de cimientos hormigonados, paredes de ladrillo, con relativos soportes de vigas y columnas, “teja doble”, con calderas de calefacción y agua caliente  de gasoil, gas butano  o eléctricas, con la casi total desaparición de las “estufas”, y cocinas de gas o eléctricas. Las zonas complementarias se reconvierten en patios o jardín, y garaje o almacén doméstico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las casas más antiguas a veces se conoce la existencia de bodegas excavadas hacia el Norte. Son pequeñas, no presentan ventilación para haber sido aprovechadas en la elaboración del vino y pueden ser consideradas más como elementos de almacenaje (vino, alimentos,…) (“neveras antiguas”?).  De su observación, puede deducirse que no son las, localmente, muy referidas “cuevas” que desde el castillo servían bien para huir sus pobladores, en caso de asedio, o bien para abastecerse de agua del Jaramiel o de pozos en el valle. Parecen más bien pequeñas bodegas almacén, asociadas a las casas, que cuevas desarrolladas desde el castillo.

 

 

 

 

Las bodegas, más frecuentes en el borde Sureste del cerro a partir de las casas, empleadas hasta hace 50-60 años como lugar de elaboración del vino, tienen varias decenas de metros de profundidad con altura suficiente para transitar incluso con los cestos llenos de vendimia. Al pasillo central le acompañan la “lagareta”, “pila” y “sisas”, con su aplicación en la obtención y elaboración y conservación del vino anualmente. Complementariamente las “zarceras” permitían establecer una corriente de aire que ventilara el “gas” de fermentación (“tufo” del vino). Su excavación fue manual (“pico y pala”), en las margas y yesos del cerro, fácilmente excavables y con estabilidad media-baja. Ocasionalmente se deprendía algún brote de agua que complicaba el cuidado y almacenaje del vino. La entrada de la bodega estaba protegida por un pequeño muro de contención, y el interior, no protegido, se mantenía estable mientras se cuidaba, pero posteriormente, al haber sido casi completamente abandonadas, presentan frecuentes hundimientos. Aprovechando sus características de emplazamiento subterráneo, actualmente alguna bodega está activa para almacenamiento y mantenimiento de vino, y muy raramente para una pequeña elaboración.

 

 

 

Silos, subterráneos, se conocen en fechas recientes al producirse su hundimiento, p.e. en la esquina del final izquierdo del Valdenebrera cerca de la base de un muro de piedra de contención de la calle. Éste y otros “silos” también “hundidos” tienen pocos metros de extensión y de profundidad, y son aptos tanto para escondite humano como para almacenamiento de reducidas cantidades de alimentos, por corto periodo de tiempo al resultar húmedos. Su excavación es fácil, en la base de ladera, no en ella; no tienen muros o paredes de contención y su estabilidad es muy baja.

 

Las grandes máquinas agrícolas actuales, y el almacenamiento de los productos obtenidos o necesarios para obtenerlos, así como algunos recintos ganaderos, han promovido la construcción de “naves” amplias, con buena resistencia tanto en el suelo como en las paredes y adecuado desagüe de las aguas pluviales. Ocupan zonas periféricas del pueblo, con marcada preferencia de superficies planas, fácilmente excavables, muy bien drenadas y con adecuados accesos.

 

PATRIMONIO NATURAL GEOLÓGICO (P.I.G.)

 

En la elaboración del Mapa Geológico de España, Nº-344, Esguevillas de Esgueva, escala 1:50.000, en el término municipal de Castrillo Tejeriego, se inventarió como P.I.G. (Punto de Interés Geológico), con interés principal “Estratigráfico”, la “Sucesión de Castrillo Tejeriego” (subida al Páramo, Valle de Valdenebrera - El Páramo, Las Brocadas). Estos puntos se destacan para ser conocidos (p.e. en la docencia y educación), y protegidos, sobre todo si en ellos se efectuaran actuaciones destacables más allá del normal desarrollo local. 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Mapa topográfico. Esguevillas de Esgueva Nº 344. Escala 1:50.000. Instituto Geográfico y Catastral. 1931.

 

Cartografía Militar de España. Plano Director Hoja 344-III. Piña de Esgueva. Escala 1:25.000. Instituto Geográfico y Servicio Geográfico del Ejército. Talleres del Servicio Geográfico del Ejército. 1950.

 

Cartografía Militar de España. Plano Director Hoja 344-II. Villafuerte. Escala 1:25.000. Instituto Geográfico y Servicio Geográfico del Ejército. Talleres del Servicio Geográfico del Ejército. 1950.

 

Fotografías aéreas “visión estereoscópica”, escala aproximada 1:32.000. “Vuelo americano”. C.N.I.G. 1956.

 

Mapa topográfico. Quintanilla de Onésimo. Nº 373. Escala 1:50.000. Instituto Geográfico y Catastral. 1962.

 

Planos de la zona concentrada de Castrillo Tejeriego. Escala 1:2.500. Servicio de Concentración Parcelaria. 1966

 

Mapa topográfico Nacional. Piña de Esgueva, 344-III, escala 1:25.000.  I.G.N. 1988.

 

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Mapa Topográfico. Esguevillas de Esgueva Nº 344. Escala 1:50.000. Servicio Geográfico del Ejército. 1997.

 

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Mapa Topográfico Nacional. Piña de Esgueva, 344-III, escala 1:25.000. I.G.N. 2001.

 

Castrillo Tejeriego. Alfonso de la Fuente Sancho. Página Web. 2021.