CONSTRUCCIONES DE PIEDRA

CONSTRUCCIONES SIN PIEDRA NI ADOBES 
EN
CASTRILLO TEJERIEGO
 
 
 
Jesús Rey de la Rosa
Diciembre de 2021
 

Prólogo

 

Por la importancia que ellos aportan, aunque con cierta paradoja, se citan tres tipos de construcciones que no tienen piedras en la actualidad, al tratarse en primer lugar de silos subterráneos, subdivididos en dos tipos, y en segundo un castillo, en el que ya no queda ningún resto de su construcción, ni por lo tanto de las posibles piedras que hubiera tenido.

Con la idea, en lo posible, de ayudar a conocer, de valorar y también de defender nuestro patrimonio.

 

SILOS PREVISIBLEMENTE VACCEOS EN EL COTARRO DEL CEMENTERIO (cementerio actual y hace 2300 años?)

 

 

 

  

Aunque no se trata de una auténtica edificación, por su antigüedad cabe citar los silos considerados vacceos, de hace unos 2.300 años, descubiertos en el cotarro del Cementerio, construidos por aquellos primitivos pobladores, cuando no existía Castrillo. Son pequeñas cavidades, excavadas sobre el propio terreno, seguramente compactadas y endurecidas por acción del fuego.

 

Estos silos pudieran ser coincidentes temporal y culturalmente con las formaciones que se citan en los cercanos yacimientos vacceos  de Pintia Las Ruedas en Padilla de Duero, El Soto de Medinilla en Valladolid, Vertavillo, Zorita-Las Quintanas en Valoria la Buena…., en un período que abarca desde el siglo III a.C. hasta mediado el I a.C. La cultura vaccea construía con adobes y tapial, y recolectaba trigo y cebada, practicando el barbecho; con una cabaña ganadera de vacas, ovejas de lana negra, cabras, cerdos, caballos, gallinas y conejos. Basada principalmente en la agricultura de cereal, era tan importante como para que en el año 134 a.C. Escipión hiciera quema intensiva de los campos vacceos que aprovisionaban a Numancia. Hasta aquí la historia, y muchas dudas, como p.e. estaban vacios o qué tenían?

 

 

 

 

 

 

 

Vista aérea. Vuelo Americano, 1956-57. I.G.N.

El citado cotarro es un resalte geomorfológico del terreno. Siguiendo su desarrollo, y sobre todo por el laboreo agrícola, se ha formado un depósito que desde la zona del cementerio hasta los pinos, que bordean por el Sur, se han acumulado progresivamente a favor de la pendiente hasta 1,5-2 m. Estos materiales se han sedimentado después de la construcción de los silos, a los que han enterrado desde hace unos 2.300 años que hay desde que se hicieron por el hombre.

 

 

Vista aérea, 2006. I.G.N. Zanja excavada 0,4-2 m de profundidad de Norte a Sur,  para enterrar la tubería de abastecimiento de agua al depósito superior del pueblo y con la que se descubrieron los silos. Tierra de cubierta con 2.000-2.300 años de antigüedad.

 

 

 

 

       

Zanja excavada. Izquierda, de Norte a Sur. Derecha, de Sur a Norte, con el actual cementerio al fondo.

 

                 

Suelo superpuesto al nivel de los silos, con espesor de 1,5-2 m, subdividido en dos formaciones superpuestas, y con notable presencia de material orgánico negruzco.

 

En la zanja excavada en 2005, desde pocos centímetros a más de un metro, bajo el suelo superficial actual, se localizaron numerosas pequeñas excavaciones, hoyos circulares de 0,6-0,8 m de diámetro y 10-50 cm de profundidad, con cierta cementación del suelo perforado y con estabilidad de las paredes del hueco, aparentemente en ambos casos con indicios de haber sido quemados a tal fin. En toda esta hipótesis, y sin constancia de los objetos o cerámicas que pudieran haber sido alojadas en estos silos, para cuya confirmación en tesis serían necesarios precisos y laboriosos estudios, puede pensarse en la idea de cremación y cenizas asociadas a un cementerio vacceo?  En ello, además de la información aportada por los propios silos, sería de gran ayuda el estudio fosilífero de flora y fauna del suelo superior, como el observado sobre estos silos en la fotografía.

 

            

Zanja, de Norte a Sur, y silos en el cotarro del cementerio de Castrillo. Foto, Alfonso de la Fuente sancho

 

   

Silos en el cotarro del cementerio de Castrillo.

   

Necrópolis de Las Ruedas en Pintia. Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenber (Universidad de Valladolid). Sanz Mínguez, C. et al. 2021.

En los estudios realizados en Pintia (Las Ruedas), en Padilla de Duero, se investiga y deduce que aquellos habitantes creían en la vida más allá de la muerte, y que los rituales fúnebres vacceos incluían fundamentalmente la incineración, efectuando la cremación del cadáver ataviado con los elementos propios de su condición social. Los restos crematorios eran recogidos en un recipiente cerámico y trasladados a un hoyo abierto en el “camposanto”, añadiéndole comida y bebida, también en recipientes cerámicos, para facilitar su viaje al más allá.

 

Comparativamente, y sólo como mera hipótesis, el aparente parecido entra los “hoyos” de Pintia y los de Castrillo Tejeriego, aquí más cementados, puede presuponer un dato similar como cementerio, ya hace años, y con una cultura prerromana agrícola de trigo, cebada y barbechos, y ganadera, en los inicios de Castrillo.

 

Asociado a este posible cementerio, a no mucha distancia, estaría el correspondiente núcleo de población. Aunque, sin datos idóneos, podría situarse en zona llana, como en Pintia, o de acuerdo con la geomorfología de esta zona, será más probable asociarle a este cotarro o al cerro y ladera del castillo, como en Vertavillo, donde se superponen los restos de una población vaccea (“oppida”) con las actuales casas.

         

 

SILOS NO DATADOS CRONOLÓGICAMENTE

 

Por su construcción, aunque no de piedra, también debe mencionarse la existencia de otros silos, mayores, con unos 2 por 2 m. de ancho y 3-4 m. de profundidad, que, sin conocimiento fotográfico, como previsibles almacenes o lugares de refugio, se han descubierto en las últimas décadas, al producirse su hundimiento o al rehabilitar algunas casas, en las inmediaciones del Este y el Oeste del casco urbano e incluso en éste en dos ocasiones. Interesante sería resolver la importante duda de un inicio de su existencia hace cientos o miles de años, respectivamente, con el origen del actual casco urbano o con el de muy anteriores asentamientos. Por tradición oral reciente se conoce la existencia de estos silos en los lugares indicados en el mapa adjunto.

 

 

 

Éstos “silos”, y otros que seguramente existen y no se han descubierto, tienen pocos metros de extensión y de profundidad. Son idóneos para almacenamiento de reducidas cantidades de alimentos, como pueden ser los cereales, por corto periodo de tiempo al resultar húmedos, pudiendo haber tenido paja en el fondo, o bien almacenar trigo tostado para alargar su duración. Llegado el caso pudieran haber sido un escondite humano, p.e. en momentos como durante la invasión francesa y guerra de la Independencia hace 200 años. Su excavación resultaría fácil, en la ladera meridional del cerro del castillo y en su base oriental y occidental. No tienen muros o paredes de contención y su estabilidad es muy baja.

 

En el casco urbano se conocen al menos dos silos. Uno se descubrió en la base de una casa, e incluía escalera en el fondo, para facilitar el acceso y el transporte de los productos. Junto a éste se localizaron una cueva, seguramente bodega, y un pozo de uso doméstico con pequeño caudal. Otro silo seguramente también existió en la calle Cuatro Calles, y era grande, a juzgar por el volumen de piedra que se precisó para rellenarle y que no se hundiera esta zona de la calle.

 

A veces no es fácil distinguir, y deducir ahora, lo que haya podido ser, hace 400-600 años, un silo, un pozo o una bodega con un inicial pozo inclinado.

 

En estos silos no se conoce que tengan protegidas las paredes y el suelo, ni se tiene constancia de haber sido quemadas para endurecerlas y asegurar su estabilidad.

 

La Cana. Les Sitges del Calvari. Flix. Época ibérica. Associació Cultural La Cana, 2013. Dibujo de la construcción de un silo, utilización y abandono

 

Tienen una construcción y aprovechamiento que pudieran ser parecidos al representado en esta figura, o en otras similares, como la del poblado ibérico de Ullastret (Gerona). Se utilizaban para guardar cereales (cebada, trigo, etc.), y se construían excavados en la tierra, con diversas formas, principalmente como una gran pera. Se sabe así qué silos equivalentes se aprovechaban en la época ibérica, pero es difícil precisar cuándo fueron construidos los conocidos en Castrillo, puesto que normalmente se utilizan durante mucho tiempo, a no ser que se encuentren datos o alguna cerámica que aporten información de cuándo se excavaron y consiguientemente de la población con la que se han asociado. Pueden por ello tener cientos o miles de años, desde el actual núcleo urbano con hasta 600-1200 años, o bien tener una relación más antigua hasta la época ibérica con unos 2300 años?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CASTILLO DE CASTRILLO TEJERIEGO (el que hubo).

 

Construcción, tan emblemática como para haber dado nombre al pueblo desde hace unos 1200 años? citado como lindero de Sinova en 1126, entonces en el alfoz de Peñafiel, en la donación hecha por Alfonso VII al monasterio de Santo Domingo de Silos; como Castrellum Tras Xaramellus, Castriel Trasariego en 1230 y Castriell Traseriego, en 1334, con anotación del Notario-Escribano de esta villa, Gonzalo Pérez.

 

Antes del descubrimiento de los posibles silos vacceos en el cotarro del cementerio, ya se citaba que parece haber existido un castro celtibérico en el cotarro (cerro) del castillo con tribus de esa misma edad y cultura (Vallejo del Busto, M. 1978).

 

Afianzándose con los silos la presencia de estos pobladores ya sedentarios.

 

Documentalmente las primeras noticias, hasta hoy conocidas, del “castillo del rey”, se refieren a las transacciones realizadas por el caballero de la comarca, Martín Fernández de La Correia, que en los años 1165-1169 se encontraba al mando del mismo; así como que en 1334 su alcaide, Ruy Martínez, reclamó al concejo el pertinente pago “por la necesidad de tener pan, vino y carne en el castillo” evidentemente estando habitado. El carácter defensivo también puede asociarse al conocido hecho de que Castrillo podía “cerrar sus puertas”, como sucedió al no pagar el concejo lo anteriormente expuesto en 1334, alegando la mala cosecha habida, con el consiguiente pleito (Gonzalo Pérez, 1334, Reglero, M. y Herrero, M., 2021). 

 

Actualmente sólo existe una pequeña explanada, de 20 por 30 m, orientada NNE-SSO y realizada sobre las capas de margas y yesos del cerro.

 

No se observan restos de sus cimientos, presumiblemente poco desarrollados, ni de sus previsibles piedras, procedentes probablemente del Páramo o la Dehesa, seguramente poco labradas, excepto las precisas para efectuar las protecciones de las paredes, así como la puerta o ventanas que pudiera tener. Se expone una idea de posibles zonas excavadas en la ladera, aprovechando su geomorfología, para hacer pequeños muros defensivos de tierra o empalizadas.

 

Vista del emplazamiento del antiguo castillo de las Mamblas (Villabañez), desde el de Castrillo, a unos 20 km al Oeste, y panorámica del valle del Jaramiel.

 

El cerro y la explanada que le remata, son muy apreciables estratégicamente y muy poco idóneos constructivamente o como residencia familiar o social.

 

Explanada donde estuvo el castillo, aproximadamente, desde 900 hasta 1604, con la “fortaleza” bastantes décadas muy deteriorada.

 

En el siglo VIII la población y zona visigoda del cotarro de San Cristóbal fue arrasada por los árabes, por lo que se corresponde el posterior establecimiento de zonas defensivas como la del castillo.

 

El 8 de agosto de 939, los musulmanes de Abderraman III, rechazados en la batalla de Simancas, en su retirada destruyeron, entre otros, la fortaleza de la Mambla (cita de Alfonso Isla - Javier Torres Velado). Puede presuponerse que en pleno verano, con total visibilidad, a 20 km en el valle del Jaramiel, tampoco sería un buen día para el castillo de Castrillo, probablemente recién construido o como una inicial defensa.  

 

Históricamente se sabe que perteneció a la Corona de Castilla, que hacia 1250 el Infante Don Felipe, hijo de Alfonso X el Sabio, lo donó al Obispo de Osma;  hacia 1350 pasó a Don Juan Rodríguez de Castañeda, en 1503 fue vendido a los Fernández Velasco, de los que pasó a la rama de los Velasco y Duques de Salazar. En 1513 solo quedaban la muralla y paredes; en 1554 la fortaleza estaba rota y caída, sólo quedaba el casco; en 1587 estaba deshabitada y con puertas. Hacia 1605 se le considera desmontado, fecha en que a su vez fue terminada oficialmente la Iglesia, pues el propietario del castillo y luego conde Salazar, don Bernardino de Velasco, había otorgado dinero para la terminación y presumiblemente autorizó que se aprovecharan las últimas piedras de aquél.

 

Sobre imagen de la vista aérea del Vuelo Americano de 1956-1957, se representa destacada en rojo la zona de la explanada, en la cima superior, y de posibles rellanos y muros defensivos en la ladera para protecciones de tierra o empalizadas?, tanto de la inicial pendiente en su base, como de la de semillana en la ladera; así como la zona de acceso desde el pueblo aprovechando la menor pendiente.

 

Actualmente no existen indicios de cimientos ni de piedras de su posible edificación, sólo restos pequeños y aislados de tejas no muy gruesas, resaltando la zona en la que se descubrió, en los años 1950-1960, una habitación excavada, con azulejos que ocasionaron sorpresa y curiosidad, sin más investigación sabida, y que hoy está enterrada.

 

 

Vistas panorámicas del cerro y explanada final, desde el Sur. Hacia 1980 la primera y hacia 1995-2000 la segunda, antes y después de la plantación de pinos efectuada en 1981 y 1982.

 

 

Línea de la explanada del Castillo, desde el Norte, desarrollada sobre una capa de yesos con pequeños cristales maclados, “guingles” en margas (“gredas”), y un reducido talud con pronunciada pendiente.

 

 

Vista actual del casco urbano desde el Castillo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Epílogo

Con la diferencia que representan los silos (“hoyos”) con el castillo (“fortaleza”), destacar que los silos pequeños y presumiblemente vacceos, pueden aportar información de los momentos iniciales de un Castrillo, con nombre no conocido, si llegara a tenerle, hace unos 2300 años, con una sociedad agrícola de cereales y ganadera de cabras y ovejas, como primeros pobladores sedentarios, con casas de adobes, tapial y madera e incineración de los muertos.

 

Considerando la intermedia población visigoda de hace unos 1300 años, asociada a la necrópolis que se conoce en el cerro de San Cristóbal, a su vez el castillo sí aporta el nombre y una historia desde el inicio del actual poblamiento, hace unos 1200 años. A considerar el desarrollo de los silos grandes, presentes dentro y en la periferia del actual núcleo urbano.

 

Sin piedra están las construcciones, su historia y sus pobladores. Muchos años y muchas incidencias, al menos en tres fases con distintas culturas, religiones, y sociedades, hasta que tuvieron un castillo y se llamaron castrilleros.