DON PEDRO MONEDERO

 

 

El 18 de julio de 1898 fallecía de Don Pedro Monedero Martín, el acaudalado prestamista cerrateño que impulsó y financió obras que mejoraron la vida en su pueblo, Cevico de la Torre, y que tuvieron continuidad tras su muerte con lo dispuesto en su testamento, redactado 9 años antes. Falleció con 86 años, sin descendencia ni cónyuge (era soltero).

 

Los problemas de abastecimiento de agua hicieron que impulsara la construcción de una fuente. En su testamento estipula que de sus bienes y rentas se edifique una “Casa de Beneficencia de 80 plazas de pobres”, para lo que destinaba entre 35.000 y 40.000 pesetas, a lo que se añadiría la cantidad necesaria anual para el mantenimiento, ropas y demás utensilios. Además otorgaba “para los pobres de afuera tres panes por semana y un cuartillo de legumbre en titos”, así como “dos reales diarios a obreros y parientes pobres que no perciban de otro establecimiento piadoso”.

 

Y expresaba la voluntad de que todo ello estuviera listo en el plazo de 4 años desde su fallecimiento.  Esta Casa de Beneficencia es la actual Residencia de la Tercera Edad Santa Eugenia, en la que tienen preferencia, según establece el propio testamento, “los de Cevico, Alba, Astudillo, Ontoria (sic), Villamartín, Revilla y Mazariegos; después todos los de la provincia y los desválidos aunque sean de otra”.

 

 

En el testamento indicaba también la creación de un Banco Agrícola Hipotecario, con un capital de 400.000 pesetas, exclusivamente para agricultores, con límite de importe a prestar, con garantía de fincas (valorándolas diferente según fuesen tierras de pan llevar o casas y viñas) o con fiador si la cuantía era pequeña, y con límite temporal (4 años renovables). El interés: 6 %.

 

Otra voluntad destacada en su testamento son las dotes a doncellas, como ayuda a las mujeres solteras de cualquier condición. Dotes que debían salir de rentas y no de capital.

 

Nombró heredero único fiduciario a su primo, Fernando Monedero Diezquijada, y albaceas al citado Fernando Monedero junto con otras tres personas, que recibirían por su labor cuatro cubiertos de plata cada uno.

 

Para el buen desarrollo de sus voluntades se constituyó la Fundación BenéficaDon Pedro Monedero, que entre otras cosas encargó en 1903 la famosa “Samaritana”, una estatua de hierro fundido que representa a una ninfa de la fuente, erigida sobre el pedestal de la fuente, de la que hay réplicas en el Jardín de la alameda de México y en la Plaza del Hotel de la Villa de París, y que recibió ese nombre por coronar la fuente que tan buen servicio hizo a Cevico de la Torre.

 

  

Otra obra de esta Fundación fue la reconstrucción en 1933 de la ermita de Nuestra Señora de Palacios, del siglo XII, que alberga el mausoleo de D. Pedro Monedero por decisión propia por estar allí los restos de sus padres. Esta ermita tiene un altar con la Cruz de la Orden de Malta y la imagen de Nuestra Señora de Palacios.

 

Esta Fundación ha tenido pleitos con la administración, a cuenta de las competencias sobre su funcionamiento, defendiendo que el Patronato debe estar formado según sus estatutos por las personas designadas por una Junta electora formada por tres parientes de Don Pedro Monedero, cinco vecinos de Cevico (los mayores contribuyentes) y el alcalde y el cura de la localidad, no admitiendo injerencia de la administración en estas designaciones.