CONSTRUCCIONES DESAPARECIDAS

 

 

 

 

 

 
 
 
Jesús Rey de la Rosa
Abril de 2022
 
 
 
 
 
 
 
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Si lo prefieres puedes leer a continuación el texto completo con alguna de las fotos del trabajo original, no todas.
 
 
 INDICE DEL TRABAJO
 
      PRÓLOGO.
 
 

6.-  IGLESIA ANTIGUA , ROMÁNICA.

7.-  EL CASTILLO.

8.-  EL PALACIO.

9.-  EL HOSPITAL. 

10.- EL JUEGOPELOTA.

11.- LA CASILLA DE CAMINEROS.

12.- EL ANTERIOR PUENTE EN LA CARRETERA DE CUÉLLAR A VILLAFUERTE.

       EPÍLOGO

 

                  PRÓLOGO

 

    Por la importancia que ellos aportan, aunque con cierta paradoja, se citan dos tipos de construcciones que no tienen piedras en la actualidad, al tratarse en primer lugar de silos subterráneos, subdivididos en dos tipos (1 y 2), y en segundo aquéllos de los que no quedan restos de su construcción o son muy escasos, ni por lo tanto de las posibles piedras que hubieran tenido, como son el asentamiento tardorromano de Jaramiel de Abajo (3), la previsible necrópolis visigoda (4) y las anteriores ermitas (5), la iglesia románica (6), el castillo (7), el palacio (8), el hospital (9), el “juegopelota” (10), la casilla de camineros (11) y el anterior puente de la carretera de Cuéllar a Villafuerte (12).  

    En la idea, en lo posible, de ayudar a conocer, valorar y también de defender nuestro patrimonio frente a expolios, se esboza este intento descriptivo, destacando la poca información y muy reducida divulgación aportadas por las entidades administrativas de anteriores reconocimientos de los silos vacceos, del castillo y su cerro, de la necrópolis visigoda…, para así mejor conocerlo y crear mentalidad social y educativa que facilite el estudio y conservación.

 

 

 
 

      1.-SILOS PREVISIBLEMENTE VACCEOS EN EL COTARRO DEL CEMENTERIO  (cementerio actual y hace 2300 años?) .  

   Aunque no se trata de una auténtica edificación, por su antigüedad cabe citar los silos considerados vacceos, de hace unos 2300 años, descubiertos en el cotarro del Cementerio, a una altitud topográfica aproximada de 825 m, y construidos por aquellos primitivos pobladores, cuando no existía Castrillo. Son pequeñas cavidades, excavadas sobre el propio terreno, seguramente compactadas y endurecidas por acción del fuego.       

    Estos silos pudieran ser coincidentes temporal y culturalmente con las formaciones que se citan en los cercanos yacimientos vacceos  de Pintia Las Ruedas en Padilla de Duero, El Soto de Medinilla en Valladolid, Vertavillo, Zorita-Las Quintanas en Valoria la Buena…., en un período que abarca desde el siglo III a.C. hasta mediado el I a.C. La cultura vaccea construía con adobes y tapial, y recolectaba trigo y cebada, practicando el barbecho; con una cabaña ganadera de vacas, ovejas de lana negra, cabras, cerdos, caballos, gallinas y conejos. Basada principalmente en la agricultura de cereal, era tan importante como para que en el año 134 a.C. Escipión hiciera quema intensiva de los campos vacceos que aprovisionaban a Numancia. 

    Hasta aquí la historia, y muchas dudas, como p.e. estos ”hoyos”, al igual que otros muchos incluidos en los “campos de hoyos” reconocidos en la Meseta Norte, ¿cómo se construyeron, qué función tenían, estaban vacios o qué contenían…?    

 
 
 
 

Zanja excavada 0,4-2 m de profundidad de Norte a Sur, para enterrar la tubería de abastecimiento de agua al depósito superior del pueblo y con la que se descubrieron los silos. Tierra de cubierta con 2000-2300 años de antigüedad.

 
 

    El citado cotarro es un resalte geomorfológico del terreno. Siguiendo su desarrollo, y sobre todo por el laboreo agrícola, se ha formado un depósito que desde la zona del cementerio hasta los pinos, que bordean por el Sur, se han acumulado progresivamente a favor de la pendiente hasta 1,5-2 m. Estos materiales se han sedimentado después de la construcción de los silos, a los que han enterrado desde hace unos 2300 años que hay desde que se hicieron por el hombre.       

   En la zanja excavada en 2005, desde pocos centímetros a más de un metro, bajo el suelo superficial actual, se localizaron numerosas pequeñas excavaciones, hoyos circulares de 0,6-0,8 m de diámetro y 10-50 cm de profundidad, con cierta cementación del suelo perforado y con estabilidad de las paredes del hueco, aparentemente en ambos casos con indicios de haber sido quemados a tal fin.

    En toda esta hipótesis, y sin constancia de los objetos o cerámicas que pudieran haber sido alojadas en estos silos, para cuya confirmación en tesis serían necesarios precisos y laboriosos estudios, puede pensarse en la idea de cremación y cenizas asociadas a un cementerio vacceo?  En ello, además de la información aportada por los propios silos, sería una cierta ayuda el estudio fosilífero de flora y fauna del suelo superior, como el observado sobre estos silos en la fotografía superior. 

             

 
    
            Silos en el cotarro del cementerio de Castrillo.
    

  En los estudios realizados en Pintia (Las Ruedas), en Padilla de Duero (Centro F. Wattenberg, Universidad de Valladolid, San Mínguez, C. et al.), se investiga y deduce que aquellos habitantes creían en la vida más allá de la muerte, y que los rituales fúnebres vacceos incluían fundamentalmente la incineración, efectuando la cremación del cadáver ataviado con los elementos propios de su condición social.

   Los restos crematorios eran recogidos en un recipiente cerámico y trasladados a un hoyo abierto en el “camposanto”, añadiéndole comida y bebida, también en recipientes cerámicos, para facilitar su viaje al más allá. 

 
 
 
 
 

   Comparativamente, y sólo como mera hipótesis, el aparente parecido entre los “hoyos” de Pintia y los de Castrillo Tejeriego, aquí más cementados, puede presuponer un dato similar como cementerio, ya hace años, y con una cultura prerromana agrícola de trigo, cebada y barbechos, y ganadera, con útiles e instrumentos de hierro, en los inicios de Castrillo.

   Asociado a este posible cementerio, a no mucha distancia, estaría el correspondiente núcleo de población. Aunque, sin datos idóneos, podría situarse en zona llana, como en Pintia, o de acuerdo con la geomorfología de esta zona, será más probable asociarle a este cotarro o al cerro y ladera del castillo, como en Vertavillo, donde se superponen los restos de una población vaccea (“oppida”) con las actuales casas.     

   Constatar la dificultad de asignar edad a estos silos, al poder asociarse con edad y cultura vaccea, o bien corresponderse algunos con los denominados “agujeros u hoyos de poste” (bases de postes de madera de las cabañas de sus pobladores), con cenizas vinculadas a la descomposición de la madera de dichos postes, o también conocidos como “cenizales cementados”.

        Comparativamente, y sin un estudio específico, con los “campos de hoyos de la submeseta Norte”, algunos podrían ser equivalentes a las formaciones p.e. “Cogotas I y II”, que se datan desde final de la Edad del Bronce a la segunda Edad del Hierro, 1700 al 750 a. de C., inicialmente muy anteriores a los vacceos (segunda edad del Hierro, 400 a 100 a. de C.).       

 
    2.- LOS SILOS GRANDES NO DATADOS CRONOLÓGICAMENTE .
 

   Por su construcción, aunque no de piedra, también debe mencionarse la existencia de otros silos, mayores, con unos 2 por 2 m. de ancho y 3-4 m. de profundidad, que, sin conocimiento fotográfico, como previsibles almacenes o lugares de refugio, se han descubierto en las últimas décadas, al producirse su hundimiento o al rehabilitar algunas casas, en las inmediaciones del Este y el Oeste del casco urbano e incluso en éste en dos ocasiones.

  Interesante sería resolver la importante duda de un inicio de su existencia hace cientos o miles de años, respectivamente, con el origen del actual casco urbano o con el de muy anteriores asentamientos. Por tradición oral reciente se conoce la existencia de estos silos en los lugares indicados en el mapa adjunto.

 
 
 
 
 
 

  Estos “silos”, y otros que seguramente existen y no se han descubierto, son idóneos para almacenamiento de reducidas cantidades de alimentos, como pueden ser los cereales, por corto periodo de tiempo al resultar húmedos, pudiendo haber tenido paja en el fondo, o bien almacenar trigo tostado para alargar su duración.

  Llegado el caso, pudieran haber sido un escondite humano, p.e. en momentos como la invasión francesa y guerra de la Independencia hace 200 años. Su excavación resultaría fácil, en la ladera meridional del cerro del castillo y en su base oriental y occidental. No tienen muros o paredes de contención y su estabilidad es baja o muy baja. 

  En el casco urbano se conocen al menos dos silos. Uno se descubrió en la base de una casa, e incluía escalera en el fondo, para facilitar el acceso y el transporte de los productos. Junto a éste se localizaron una cueva, seguramente bodega, y un pozo de uso doméstico con pequeño caudal.

  Otro silo seguramente también existió en la calle Cuatro Calles, y era grande, a juzgar por el volumen de piedra que se precisó para rellenarle y que no se hundiera esta zona de la calle. 

  A veces no es fácil distinguir, y deducir ahora, lo que haya podido ser, hace 400-700 años, un silo, un pozo o una bodega con un inicial pozo inclinado.

  En estos silos no se conoce que tengan protegidas las paredes y el suelo, ni se tiene constancia de haber sido quemadas para endurecerlas y asegurar su estabilidad. 

 
 
        
              

  Dibujo de la izquierda. La Cana. Les Sitges del Calvari. Flix. Época ibérica. Associació Cultural La Cana, 2013. Dibujo de la construcción de un silo, utilización y abandono. Tienen una construcción y aprovechamiento que pudieran ser parecidos al representado en esta figura, o en otras similares, como la del poblado ibérico de Ullastret (Gerona). 

    Dibujo de la derecha. Los silos de Urueña. Bellido Blanco, A. 2001. Excavación en el nivel geológico calizo. Difícil para almacenar grano en silos subterráneos, donde la humedad los arruinaría. Con pequeña capacidad.   

 Los silos del dibujo superior en la izquierda, se utilizaban para guardar cereales (cebada, trigo, etc.), y se construían excavados en la tierra, con diversas formas, principalmente como una gran pera. 

  Los 10-15 silos localizados en el casco urbano de Urueña no tienen clara su aplicación y su edad se asocia a los cientos de años de las casas en que se ubican, en la entrada de la casa o en su borde exterior.

  En Castrillo se conocen dos en la zona urbana, en el portal o el borde exterior de la vivienda, y también otros más en los límites exteriores del pueblo. 

  Se sabe así que silos equivalentes se aprovechaban en la época ibérica, pero es difícil precisar cuándo fueron construidos los conocidos en Castrillo, puesto que normalmente se utilizan durante mucho tiempo, a no ser que se encuentren datos o algún producto almacenado que aporten información de cuándo se excavaron y consiguientemente de la población con la que se han asociado.

  Pueden por ello tener cientos o miles de años, desde el actual núcleo urbano con hasta 600-1200 años, o bien alcanzar una relación más antigua hasta la época ibérica con unos 2300 años?

 
 

                 3.- ASENTAMIENTO TARDORROMANO EN JARAMIEL DE ABAJO. 

 

    En 1979-1983 Mañanes, T. (Arqueología vallisoletana) cita que “a unos 2 km al este del pueblo, en la margen izquierda del Jaramiel está la dehesa de Jaramiel de Abajo, donde hemos encontrado abundantes piedras calizas de construcción así como tégulas de pestaña de sección triangular e ímbrices (tejas), que parece ser un asentamiento tardorromano.        

 

 

 

 

         Piedra caliza parcialmente excavada, seguramente con la idea de ser utilizada como piedra de construcción, sin haber llegado a su explotación (aprovechamiento). Oeste de las antiguas casas de la granja de Jaramiel de Abajo.

Foto, Arturo Urdiales Prieto.  

     Cuando aun no existían demarcaciones territoriales, delimitando un término municipal, como el de Castrillo Tejeriego, de acuerdo con la geología-geografía del valle del Jaramiel, hace unos 1800-2000 años (200-400 d. de C.) y sin más datos que lo confirmen, es fácil suponer que este tipo de aprovechamientos agrícolas (Villas, Quintas y Quintanas romanas) también pudieron haber existido en otros enclaves idóneos. 

    Así son las zonas de confluencia de las vegas del Jaramiel con la de Valdenebrera  (luego El Caño, El  Palacio y El Convento) o la del Chopón (cercano al cotarro de San Cristóbal y posible poblamiento), o  también la del de Carrapiña (hoy La Sinova, en Villavaquerín). 

    Desde el núcleo urbano de Castrillo hasta las semi-hundidas casas de la granja de Jaramiel de Abajo hay poco más de 5 km, (2,8 km desde el límite del término, “la raya”, y casi a la mitad de éstos está La Calera-Las Peñuelas, foto superior). Desde el citado núcleo de Castrillo hasta la zona del cotarro de San Cristóbal hay unos 2,5 km, y desde éste a La Sinova hay otros 2,5 km (1 km al Oeste de la “raya”).   

    4.- NECRÓPOLIS VISIGODA .
 

   Una posible necrópolis visigoda del siglo V, pudo haber sido investigada, aunque aquí con ausencia de datos o hechos fehacientes, cuando al parecer se descubrió, en el ámbito de los estudios realizados por él, en aquel entonces, Seminario de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid, coincidente con los reconocimientos y excavaciones efectuadas en Piña sobre la necrópolis visigoda de Mazariegos en los veranos de 1932 y 1933, sin llegar en Castrillo a reconocerse con precisión su posible emplazamiento.

    En Piña se excavaron y reconocieron tumbas a 30-40 cm de profundidad, “hasta en ocasiones pasar del metro”. Presentan un hoyo de unos 80 cm de profundidad, con muretes de piedra poco labrada o sin ellos, no cubiertas o tapadas con “grandes losas, grandes o pequeñas piedras”. La inhumación del cuerpo se realizaba sin caja, con la excepción de un pequeño sarcófago de piedra para un niño, directamente tapada por tierra, con un pequeño ajuar y generalmente con un vaso de barro rojo o negro.

   Coincidente con su edad visigoda, la Iglesia-Ermita medieval, al menos con una pequeña población asociada, se estableció, tanto en Piña como en Castrillo, en la margen izquierda del valle (Esgueva o Jaramiel) y a 250-300 m del cauce agua, y ambos pueblos actuales están en la margen derecha, colindantes con dichos cauces, y   a unos 2 km de distancia con aquellas Ermitas-Iglesias-Necrópolis investigadas o no.

    La posible población visigoda del cerro de San Cristóbal, seguramente sería arrasada trescientos años después por las incursiones árabes, y ello pudo  motivar que la pequeña población existente se desplazara al  cotarro del Castillo, estableciéndose el castillo con una mejor defensa ante aquellas puntuales “razias”.

 

     

  Cotarro de San Cristóbal. Fotografías aérea de Vuelo americano 1956-1957.

    Todos nos sorprendimos cuando en 1957 los norteamericanos, al iniciar en esos momentos su relación con España, después de estar ésta sin apenas comunicaciones exteriores varios lustros, aquéllos nos “regalaran” estas fotografías aéreas, con un total conocimiento de España por su parte. 

 
 
 
    5.-  ANTIGUAS ERMITAS.
 

   En el citado cotarro de San Cristóbal también se cita la presencia de una remota Ermita medieval, con el mismo nombre y seguramente de la misma época visigoda, como sucede en la citada de Piña. La Ermita pudo tener una larga vida, desde los años 300 a los 1000-1200. 

  Hoy día, en el cotarro, con una altitud de 805 m, aproximadamente, se observan, y han sido extraídas, piedras sueltas o enterradas y una pequeña capa caliza, sin diferenciar ninguna labrada o asimilable a posibles tumbas. Se han reconocido restos de elementos cerámicos de solados.

    En la “visita” pastoral a la Iglesia, en 1616, se mandó arruinar y desarmar la “hermita” de los Santos Justo y Pastor, vendiéndose los “despoxos” para que con ellos se hiciese (en la Iglesia) un altar con la “avocación” de estos santos. (Vallejo del Busto, M. 1987).

    También desapareció la Ermita de Santa Juliana, de la cual sólo queda su cita en las relaciones geográficas de esta zona (Pago de Santa Juliana), en  el Camino de las Viñas, en la zona Sur de las Eras de Abajo.    

    En el Pico de San Andrés, en La Dehesa, existió la Ermita del mismo nombre, con cuyas piedras, una vez derruida, hacia 1700 se construyó la Capilla- Nave de este Santo en la actual Ermita de la Virgen de Capilludos. 

   En 1979-1983 Mañanes, T. (Arqueología vallisoletana) cita que “a unos 2 km al este del pueblo, en la margen izquierda del Jaramiel está la dehesa de Jaramiel de Abajo, donde hemos encontrado abundantes piedras calizas de construcción así como tégulas de pestaña de sección triangular e ímbrices (tejas), que parece ser un asentamiento tardorromano.   

    Una posible necrópolis visigoda del siglo V, pudo haber sido investigada, aunque aquí con ausencia de datos o hechos fehacientes, cuando al parecer se descubrió, en el ámbito de los estudios realizados por él, en aquel entonces, Seminario de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid, coincidente con los reconocimientos y excavaciones efectuadas en Piña sobre la necrópolis visigoda de Mazariegos en los veranos de 1932 y 1933, sin llegar en Castrillo a reconocerse con precisión su posible emplazamiento.   

    En Piña se excavaron y reconocieron tumbas a 30-40 cm de profundidad, “hasta en ocasiones pasar del metro”. Presentan un hoyo de unos 80 cm de profundidad, con muretes de piedra poco labrada o sin ellos, no cubiertas o tapadas con “grandes losas, grandes o pequeñas piedras”. La inhumación del cuerpo se realizaba sin caja, con la excepción de un pequeño sarcófago de piedra para un niño, directamente tapada por tierra, con un pequeño ajuar y generalmente con un vaso de barro rojo o negro.

     Coincidente con su edad visigoda, la Iglesia-Ermita medieval, al menos con una pequeña población asociada, se estableció, tanto en Piña como en Castrillo, en la margen izquierda del valle (Esgueva o Jaramiel) y a 250-300 m del cauce agua, y ambos pueblos actuales están en la margen derecha, colindantes con dichos cauces, y   a unos 2 km de distancia con aquellas Ermitas-Iglesias-Necrópolis investigadas o no. 

    La posible población visigoda del cerro de San Cristóbal, seguramente sería arrasada trescientos años después por las incursiones árabes, y ello pudo  motivar que la pequeña población existente se desplazara al  cotarro del Castillo, estableciéndose el castillo con una mejor defensa ante aquellas puntuales “razias”.

     

 
 
    6.- LA IGLESIA ANTIGUA, ROMÁNICA (la que hubo).
 

   En los siglos XII y XIII se construyó una Iglesia románica, en el mismo sitio, aunque bastante más pequeño, que el de la actual, ésta “con doce pies más en el largo de sus capillas”. De la anterior se conocen muy pocos restos, incluyéndose entre ellos la destacada pila bautismal existente en la Iglesia actual.

   Sus piedras, es fácil suponer que preferentemente procedieron de la inicial cantera de calizas del Páramo, efectuándose una construcción de sillería o mampostería similares a las de las próximas románicas de Villafuerte, Amusquillo, Piña..., con sus correspondientes ábsides y pórticos. 

  Su demolición duró bastantes años, simultaneándose aun en 1657 con la de la nueva construcción, en que “se pagan a oficiales por igualar, cortar y rehacer las ruinas de la Iglesia Vieja y hacer cuatro tabiques” a fin de “honestar las ruinas de la Iglesia Vieja”. 

  Sus piedras fueron luego aprovechadas en la construcción de la siguiente o en algún otro edificio de aquella época; aunque consta que otras piedras, incluso labradas, fueron abandonadas, asignándoselas escaso valor.

 
              Foto: Base de columna “románica” y sección del fuste,
          seguramente de la anterior Iglesia o de  alguna antigua Ermita. 
 
 
 
 

 Foto: Espectacular pila bautismal de la Iglesia actual, procedente de la anterior, románica del siglo XII  labrada en una única gran piedra caliza, elaborada en alguna cantera de las inmediaciones, no de Castrillo al no presentar las capas de sus canteras suficiente espesor para ello. 

 
 
 
 
 
    7- EL CASTILLO DE CASTRILLO TEJERIEGO (el que hubo).
 
 

 Construcción, tan emblemática como para haber dado nombre al pueblo desde hace unos 1200 años, citado como lindero de Sinova en 1126, entonces en el alfoz de Peñafiel, en la donación hecha por Alfonso VII al monasterio de Santo Domingo de Silos; como Castrellum Tras Xaramellus, Castriel Trasariego en 1230 y Castriell Traseriego, en 1334, con anotación del Notario-Escribano de esta villa, Gonzalo Pérez.

 Antes del descubrimiento de los posibles silos vacceos en el cotarro del cementerio, ya se citaba que hubiera existido un castro celtibérico en el cotarro (cerro) del Castillo con tribus de esa misma edad y cultura (Vallejo del Busto, M. 1978). Afianzándose con los silos la presencia de estos pobladores ya sedentarios. 

 En el siglo VIII la población y zona visigoda del cotarro de San Cristóbal fue arrasada por los árabes, por lo que también se puede corresponder el posterior establecimiento de este posible pequeño enclave en una mejor zona defensiva como la del castillo.

 El 8 de agosto de 939 los musulmanes de Abderraman III, rechazados en la batalla de Simancas, en su retirada destruyeron, entre otros, la fortaleza de la Mambla (cita de Alfonso Isla - Javier Torres Velado). Puede presuponerse que en pleno verano, con total visibilidad, a 20 km en el valle del Jaramiel, tampoco sería un buen día para el castillo de Castrillo, probablemente recién construido o como una inicial defensa.

 Documentalmente las primeras noticias, hasta hoy conocidas, del “castillo del rey”, se refieren a las ya citadas anteriormente y a las transacciones realizadas por el caballero de la comarca, Martín Fernández de La Correia, que en los años 1165-1169 se encontraba al mando del mismo; así como que en 1334 su alcaide, Ruy Martínez, reclamó al concejo el pertinente pago “por la necesidad de tener pan, vino y carne en el castillo” evidentemente estando habitado.

 El carácter defensivo también puede asociarse al conocido hecho de que Castrillo podía “cerrar sus puertas”, como sucedió al no pagar el concejo lo ya expuesto en 1334, alegando la mala cosecha habida, con el consiguiente pleito (Gonzalo Pérez, 1334, Reglero, M. y Herrero, M., 2021). 

  Históricamente se sabe que perteneció a la Corona de Castilla, que hacia 1250 el Infante Don Felipe, hijo de Alfonso X el Sabio, lo donó al Obispo de Osma; hacia 1350 pasó a Don Juan Rodríguez de Castañeda; en 1503 fue vendido a los Fernández Velasco, de los que pasó a la rama de los Velasco y Condes de Salazar.   

   En 1513 solo quedaban la muralla y paredes; en 1554 la fortaleza estaba rota y caída, no restando más que el casco; en 1587 estaba deshabitada y con puertas. Hacia 1605 se le considera desmontado, fecha en que a su vez fue terminada oficialmente la Iglesia, pues el propietario del castillo y luego conde Salazar, don Bernardino de Velasco, había otorgado dinero para la terminación y presumiblemente autorizó que se aprovecharan las últimas piedras de aquél. 

 
 
 
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 Vista del emplazamiento del antiguo castillo de las Mamblas (Villabañez), desde el de Castrillo, a unos 20 km al Oeste, y panorámica del valle del Jaramiel.

  Hoy hay una pequeña explanada, de 20 por 30 m, orientada NNE-SSO y realizada sobre las capas de margas y yesos del cerro, considerándose su emplazamiento muy apreciable estratégicamente y muy poco idóneo constructivamente o como residencia familiar o social.

  No se observan restos de sus cimientos, presumiblemente poco desarrollados, ni de sus previsibles piedras, procedentes probablemente del Páramo o la Dehesa, seguramente poco labradas, excepto las precisas para efectuar las protecciones de las paredes, así como la puerta o ventanas que pudiera tener. Se expone una idea de posibles zonas excavadas en la ladera, aprovechando su geomorfología, para hacer pequeños muros defensivos de tierra o empalizadas.

  
 
 
Explanada donde estuvo el castillo medieval, aproximadamente, desde 900 hasta 1604, con la “fortaleza” durante bastantes décadas muy deteriorada.
 

  Sobre imagen de la vista aérea del Vuelo Americano de 1956-1957, se representa destacada en rojo la zona de la explanada, en la cima superior, y de posibles rellanos y muros defensivos en la ladera para protecciones de tierra o empalizadas?, tanto de la inicial pendiente en su base, como de la de semillana en la ladera; así como la zona de acceso desde el pueblo aprovechando la menor pendiente, con paso de una altitud topográfica de 802 m a 839 m. 

 
 
 
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Vistas panorámicas del cerro y explanada en la cumbre, desde el Sur, hacia 1980.
 
 
 
    Foto hacia 1995-2000 después de la plantación de pinos efectuada en 1981 y 1982.
 
 
 
 
 
 
Vista actual del casco urbano desde el Castillo.
 

   

 

  Actualmente no existen indicios de cimientos ni de piedras de su posible edificación, sólo restos pequeños y aislados de tejas no muy gruesas, resaltando la zona en la que se descubrió, en los años 1950-1960, una habitación excavada, con azulejos que ocasionaron sorpresa y curiosidad, sin más investigación sabida, y que hoy está enterrada. 

 Considerando las citas de que en el cerro se estableció primero un castro celtíbero (vacceo), apoyado con el hecho de la presencia de “silos” considerados también como tales en el cercano cotarro del cementerio, sí se puede pensar en ese inicio de población sedentaria hace unos 2500 años.

 A nivel constructivo, el castro inicial, comparativamente, pudo ser similar al que existe en Chera (Guadalajara), que no tuvo modificación posterior, también sobre cerro aislado, con laderas bastante pronunciadas y unos 30 m sobre su base, de una superficie superior de asentamiento de unas 0,012 ha (62 x 25 m allí y 30 x 40 m en Castrillo), considerados ambos de “categoría menor”. 

 Las 4 viviendas estudiadas en Chera se disponen adosadas o continuas, siguiendo el perímetro del cerro, con un espacio central ocupado por “silos” para almacén. Aquéllas casas tienen forma cuadrangular, con unos 12 m2 de superficie interior, con paredes formadas por un aparejo de doble hilada con piedras mal escuadradas, de unos 35-40 cm, con tierra cimentada y algo de ripio. La anchura del muro exterior es de 60-70 cm, y solo se conservan dos o tres hiladas de piedras superpuestas, sugiriendo que se trate de un zócalo sobre el que se levantaría con adobes el resto de la pared. Los techos con entramados de ramas, maderas y barro.

 En el interior y en el exterior de las viviendas hay “silos” (pozos excavados), seguramente para almacenaje, con formas cilíndricas con 1,2-1,7 m de diámetro y 0,35-1,67 m de profundidad.

 Un castro similar en Castrillo pudo haber sido hace 1000-1100 años la base del castillo medieval, aprovechándose lo que se pudiera de aquél.

  Se adjuntan fotos de vistas aéreas del cerro del castillo en Castrillo, y su cercanía al cotarro del Cementerio con necrópolis de la misma edad y por ello seguro con los mismos habitantes; en blanco y negro la pared perimetral (“muralla”) del castro celtíbero de Chera y la de las casas asociadas, así como un “hoyo”, y morfología del cerro del castillo castrillero sobre el que se asentaría el castro.

 En Castrillo, a partir del castro vacceo, propio de hace unos 2500 años, en los 900-1000 se aprovecharía lo que quedara de él, principalmente una muralla perimetral, con aproximadamente 1 m de piedras de 30-40 cm, coronada con adobes, y paredes adosadas de las antiguas viviendas, que pudieron haber sido habilitadas como habitaciones. No cabe descartar que alguno o varios de los silos que ya había en la zona central, exteriormente a las viviendas, se reconvirtiese en la no aclarada habitación subterránea con azulejos, algo explorada y reconocida en los años 1950.

 Seguramente, para su mejor defensa se desarrolló una protección con zanjas y empalizadas en la base inicial de la ladera y en la zona central de la misma, donde existe un escalón morfológico, y que en su zona Norte tiene una amplia área métrica, con ignota aplicación. En una vista aérea de 1957 se indican con líneas rojas estos posibles perímetros protectores y la zona de acceso al pueblo, al estar aquí más suavizada la pendiente.

 Este castillo medieval fue finalmente desmantelado hace 400-600 años, con el aprovechamiento de sus piedras, en la Iglesia, posible necrópolis (zona del palacio y de las eras?), en las casas o con abandono de las mismas… Parece ser que las piedras de ese castillo (vacceo y luego medieval), que pudieran ser similares a las del citado castro vacceo de Chera (Guadalajara), eran algo más pequeñas que las de las principales paredes de la actual Iglesia y sí probablemente parecidas a las emplazadas en la base de al menos el cercado de una era de Castrillo. Se adjuntan fotos de estos varios tipos y tamaños de piedras.

 

   En los años 1933-1959-1983 se efectuaron algunas exploraciones y reconocimientos arqueológicos (Tovar, Watenberg, Mañanes,…), caracterizando restos cerámicos de “teja curva y cerámica rugosa color ocre decorada con incisiones de uñas o puntos de época medieval” como la de la figura adjunta.

  En esencia, durante unos 2000 años, el cerro fue magnífico para controlar y defender…, aunque, para habitarle, nuestros antepasados debieron ser muy duros y también ocuparon la más templada y protegida ladera del cerro orientada al mediodía. Aquí ya se centró el núcleo urbano y toda su vida.

 

  8.-EL PALACIO. 

 Contiguo al antiguo Convento, cuyo edificio sí se conserva, en su lado occidental, existió un PALACIO, construido hacia 1530, unos 90 años antes que aquél, por orden de don Bernardino de Velasco, abuelo del Conde Salazar y que tenía el mismo nombre, para alojarse, sustituyendo, seguramente al considerar ya poco adecuada, por antigua o poco cómoda, la conocida Casa del Conde.

 De este Palacio “se dice en los textos que tenía tres arcos por el Sur en la planta baja”, y del que hoy no existe ningún resto destacable, siendo sólo conocido por su nombre y las parcelas asociadas. Desaparecido el Palacio hacia 1733, sus piedras y arcos, seguramente incluyendo calizas de sillería y otras con alguna selección, fueron vendidos o empleados en la construcción de otros edificios del pueblo, como pudo ser el anterior “juegopelota” (frontón), sin tenerse ahora más precisión.

       

  Fotografía aérea Vuelo Americano 1956-57, I.G.N. Casco urbano de Castrillo, ajustándose inicialmente a la morfología de la ladera meridional del cerro del Castillo, con dirección ligeramente EEN-OOS, subparalela a la del arroyo a partir de aquí. El Palacio y El Convento, con una pasarela entre ambos, ocuparon una zona de buena calidad agrícola, acoplándose entre las casas del pueblo y el Jaramiel, que aquí pasa de tener dirección casi Este-Oeste a ser EEN-OOS.  

 Hacia el Este de esta superficie del Palacio y Convento, se diferenció, entre el entonces límite del pueblo (calles Real-Mayor y actual carretera) y el Jaramiel, una zona de huertos y eras (marcada con línea de trazos negra), con otra limítrofe con el arroyo (El Henchidero), peor drenada y con mayor presencia de turbera. 

   9.- EL HOSPITAL.

    Se construyó en 1548 y está en ruinas en 1786, con escrituras de 1647 y 1726. En 1752 el Catastro del Marqués de la Ensenada indica, sin más detalles, que el Concejo de Castrillo tiene habilitada una casa con el título de hospital para pobres de limosna. 

 En 1809 se mandó vender el solar del Hospital, que lindaba al mediodía con casa de vecinos y fragua, y al Norte con el sitio de entrada a la fragua. Se trataba de una institución benéfica, ligada a la Iglesia, con fines no curativos sino como refugio para pobres (del pueblo y transeúntes), siendo también sede de la Cofradía de la Vera Cruz, y del cual después se hizo cargo el Ayuntamiento. 

  De la construcción del Hospital poco se sabe, más allá de que seguramente fuera una casa pequeña de dos plantas, en la esquina, y muy parecida a la cercana o limítrofe casa cuya fotografía se adjunta, aunque hoy ésta tenga tapada su fachada para protegerla e integrarla con la vecina. 

  Los cimientos del edificio construido en el solar del antiguo Hospital, previsiblemente aprovecharon restos de aquél, con piedras de sillería en las esquinas y huecos, otras rectangulares y algo seleccionadas, muy parecidas a las existentes aun en la citada casa colindante al Sur.

 
 
 
 
 
 
 
 
    

 Fotos: Calle Real desde el Este. Zona Norte donde estuvo el Hospital, con los cimientos hoy existentes, huecos, piedras sillería, y adobe. Piedras de sillería seguramente procedentes del anterior o de otras construcciones más antiguas, y que muy parecidas también se encuentran reutilizadas en otros sitios de Castrillo, con diferente grado de meteorización, p.e. mayor y más antigua en las del antiguo convento. 

 
 
                       

 Foto: Casa, hacia 1990, en la calle Hospital, con la fachada hoy tapada para protegerla y reformarla, que fue construida, previsiblemente, en edad y con piedras muy similares a las del anterior Hospital con el que limitaba, procedentes de la cantera del Páramo y su entorno. Fachada de una casa muy representativa de las casas de piedra del Castrillo de hace varios cientos de años y de cómo pudo ser el Hospital. Foto: Raúl Bruzzone Urdiales.

 
 
 

 Foto: Actual calle Hospital. Fachadas de la izquierda. Pared y accesos en el solar del antiguo Hospital. A continuación casa de cuatro ventanas y con fachada recubierta, correspondiente a la de piedra que se ha indicado, como era hace 30 años, sin cubrir la fachada, y similar a la casa del que fue Hospital.

 

   10.- EL "JUEGOPELOTA". 

 

   En la siguiente vista aérea de la zona del Convento y antiguo Palacio, se indica y realza en rojo la ubicación que tuvo el “juegopelota” al sur del Caño hasta la década de los años 1960. Foto derecha, actual sitio del antiguo “juegopelota”. 

 

 

   

  

    Foto del Caño (Plaza de Santa Ana o Plaza Vieja), hace unos 60 años con varios niños. Pastor Ignacio Plaza Casado con ovejas churras de Godofredo de la Fuente y el niño, seguramente, Luis Carlos Plaza Casado. En la derecha de la foto, paredes del antiguo Convento y delante el anterior “JUEGO-PELOTA”, ya destruido y que pudo incluir las piedras hundidas del cercano Palacio, con una báscula de la Hermandad de Labradores y ganaderos muy posterior a aquél.

          En el centro El Caño y, en la izquierda, anterior casa, de dos plantas, con piedra de sillería en las esquinas y protegiendo la ventana de la planta baja, sin apenas poder apreciar la de la planta alta. En el extremo izquierdo, en cemento y adosada al pilón, fuente que abasteció a esta plaza, desde 1928 hasta 1975, con la misma agua de Carrapiña que la de la fuente de la plaza Nueva (plaza Mayor), considerada “mejor que la del Caño”

 

.   11.- LA ANTERIOR CASILLA DE CAMINEROS.    

        En 1898 se obtenía piedra de la cantera de la Dehesa para la construcción del tramo de carretera Castrillo-Quintanilla. Asociada a ésta, en el límite meridional del Monte, próxima al barco de la Armedilla existió una casa de pequeño tamaño, con una planta de piedra caliza, para uso del correspondiente peón caminero de la Diputación Provincial.

     Así, estuvo habitada desde 1899 a 1950, con una familia viviendo en 1899 en la llamada “casa del monte”, y posteriormente dejada para almacén de sus herramientas hasta que en 1980 fue demolida.

    Lógicamente, esta casa se construiría con piedras del mismo origen que las de la carretera, seguramente con una mínima selección.

 

 

 

   Pozo de la Armedilla. Foto: Arturo Urdiales Prieto   

 

      

     En las inmediaciones de la casa, existe un pozo, hasta hace poco cubierto por un brocal, de una sola pieza  caliza y desaparecido desde hace unos años, como, por desgracia, otros elementos socio-culturales.

    12.- EL ANTERIOR PUENTE EN LA CARRETERA DE CUÉLLAR A VILLAFUERTE

    El puente anterior en la carretera de Cuellar a Villafuerte se construyó hacia 1895-1898, con piedras calizas, sillería, que pueden proceder de una cantera ubicada en la Dehesa, del mismo “pago” y propiedades de los que se obtuvo la piedra para la construcción del tramo de Castrillo de esta carretera, o bien proceder de Quintanilla, de donde era el contratista de la obra, constando la existencia de una relación comercial entre éste y el dueño de la cantera de Castrillo.

 

     Al construirse la nueva carretera, hace 10 años, se sustituyeron estas piedras por un cuadro de   hormigón y  tubos, desperdigándose aquéllas, al no asignárseles ningún interés.

                                       Foto: Alfonso de la Fuente Sancho, hace 15-20 años.    

 

 

     Fotos: Puentes, con mucho carrizo, de la carretera actual (marco y tubos), sustituyendo al anterior y uno pequeño.

 

    EPÍLOGO.

 

  Con la diferencia que representan los silos (“hoyos”) y el castro vacceos, con el castillo medieval (“fortaleza”), destacar que los silos pequeños y presumiblemente vacceos, propios de la Edad del Hierro o incluso finales de la del Bronce (1000 años antes), pueden aportar información de los momentos iniciales de un Castrillo, con nombre no conocido, si llegara a tenerle, hace unos 2300-3000? años (300-700? A. de C.), con una sociedad vaccea agrícola de cereales y ganadera de cabras y ovejas, como primeros pobladores sedentarios, con casas de adobes, tapial y madera, e incineración de los muertos.

  En el actual término municipal de Castrillo no se conocen datos precisos de población de la época romana, aunque pudiera existir, similarmente a la citada en Jaramiel en las inmediaciones orientales del término y en el mismo valle, como el posible “asentamiento tardorromano de Jaramiel de Abajo” (años 200-400 d.C.). 

  Tratando la intermedia cultura visigoda de hace unos 1300-1600 años (años 400 a 700), asociada a una Ermita-Iglesia medieval, junto a la que pudo haber una pequeña población, en el cerro de San Cristóbal, o sin mayor precisión de la exacta ubicación de una metrópolis, a su vez el castillo sí aporta el nombre y una historia desde el inicio del actual poblamiento, hace unos 1200 años (años 900-1000).

   A considerar el desarrollo de los silos grandes, presentes dentro y en la periferia del actual núcleo urbano. 

   Con clara relación geográfico-geológica con el Jaramiel, los silos y castro vacceos, el castillo medieval y el actual casco urbano se emplazaron en las inmediaciones del cruce del valle del Jaramiel con el de Valdenebrera, la Iglesia-Ermita medieval con su población de edad visigoda lo hicieron en el cruce con el del Chopón y el asentamiento tardorromano de Jaramiel de Abajo en el cruce con el de Valbiau. 

   Con la geografía y las “construcciones hoy desaparecidas” están su historia y sus pobladores. Muchos años y muchas incidencias, al menos en tres o cuatro fases con distintas culturas, religiones, y sociedades, hasta que tuvieron un castillo y desde entonces se llamaron “castrilleros trasjaramieleros (o tejerieleros)”.

 

  

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Fotografía Aérea. 1956-1957. Vuelo Americano. I.G.N. Aproximaciones históricas y altitud topográfica.

 
 
    Bibliografía:

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